martes, 25 de agosto de 2009

eslabón perdido



La noche anterior no tuve tiempo de reparar en el aspecto del guía que iba a acompañarnos durante 3 días por la jungla. Ya podemos dar por terminada la búsqueda del eslabón perdido. Hemos dao con él.
Tailah que así es como se llama, mide como máximo 1,60 m y es un saquico de huesos, tiene una cabellera larguísima y negrísima adornada con alguna que otra cana y cara de ratolín.
En un principio, no me siento identificao con él porque es asiático y yo europeo y, claro, nos parecemos como un huevo a una castaña.
A lo que iba, lleva una barbilla curiosa en el jeto y sus manos pequeñitas, huesudas y muy, muy peludas nos dan la primera pista. La prueba definitiva es la uña del dedo gordo de la mano derecha. Creo que se la ha dejau crecer desde la infancia. Menudo pedazo de molusco.
En un principio, me corto un poco en preguntar. No nos coñocemos lo suficiente. Por eso, y porque el individuo, mete un pestufo corporal que me obliga a mantenerme unos metros alejao. Voy a tener que hacer algo con mis fosas nasales para poder proseguir nuestras correrías sin que me entren arcadas a cada momento.

Tailah nos comunica que con nosotros se apunta Linus, un chaval vasco jacarandoso, montañero y juerguista como el que más.
Linus está como unas castañuelas al haber encontrao camaradas de fatigas, según nos relata, nada más arribar, ya se ha defecao varias veces en el Ramadán...el día anterior llegó a la isla en barco, reventao, y no pudo encontrar nada abierto, nadie que le pudiese ayudar y que entró en la zona de soledez viajeril hasta el punto de que se le había saltao alguna que otra lagrimilla.

Así que ahora tós en amor y compaña, nos chupamos unas 3 horillas de coñducción en una especie de 4x4 para que nos deje en la zona de los Montes Meratus.
Yo ya voy hecho un cuatro antes de empezar a andar porque me ha tocao la parte de atrás del carro y no sé cómo instalarme. Aunque no estoy delgao como el guía, mi rabadilla está en constante manifestación y tengo que ir cambiando de postura a cada poco. Un peñazo ande los haya. Además tengo puesto a Tailah justo delante y cada vez que se mueve, tengo que aguantar la respiración porque me viene una ondonada de aire que es lo diametralmente opuesto al "Desodorante FA" frescor salvaje del caribe.
Bueeeno, pues ya hemos llegao. Me recompongo como puedo y me ato el petatillo a la espalda.
Empezamos la marcha. Resulta que por estos andurriales pa cruzar de un lado al otro del río hay unos puentecillos hechos con 4 tablones de madera en avanzado estado de putrefacción, igual daría que estuviesen hechos con mondadientes. Se me ponen a modo de paperas. Lo más cachondo de todo, es que justo cuando ya he cruzao el primero, un tío con una amoto se plantifica en el puente y lo cruza con un par.
Lo sé, soy un cagao también de mena.
A los cinco minutos ya estoy sudando como un gorrino. Estamos a 100º y una humedez relativa del 1000%. A nuestra expedición se ha unido una colonia de mosquitos tigre, divididos en 3 grupos: unos están justo detrás de la mochila de Linus, otros detrás de la de Potter y el resto detrás de la mía.
Linus y yo decidimos echar mano al Relec y bañarnos literalmente en él.
Potter que se ha quedao ensimismao con el entorno, se ha despistao un pelín y pa cuando quiere darse cuenta parece un colador chino. Primero se baña en Relec y luego en After Bite.

De todos modos el Relec tiene un efecto pasajero y parece ser que estos cabrones podrían sobrevivir a un ataque nuclear porque no hay puto nada que los ahuyente y/o aniquile.

Pasadas unas horillas, mi brazo ha aumentado 3 veces su volumen original, resulta que me lo han acribillao y ahora parece el de la masa. Me descompensa un poco a la hora de andar, por no entrar en detalles del infierno de picor que nos están haciendo pasar estos josdeputa.

El recorrido que estamos haciendo subsana cualquier picadura, Tailah no para de enseñarnos curiosideces de la jungla, cruzamos bosques de bambú, árboles que producen caucho...algún que otro arrozal ganando terreno a la montaña... los árboles son ultramegaaltos y a la que te encantas mirando hacia arriba acabas con los dientes clavaos en el suelo porque las raíces de los árboles son inmensas y sobresalen del terreno para hacerle a uno más placentero el viaje.
Yo ya he tropezao unas cincuenta veces en 200 metros, me congratula ver que Tailah, también. (malo que soy).
Claro que no es lo mismo porque Tailah lleva sin comer ni beber nada desde la madrugada, está haciendo el Ramadán y le notamos débil. A media brisa que se levante, se nos lo lleva a Pernambuco.
Linus insiste: Ay va la hostia! a éste le quedan dos ramadanes. Aupaaaaa Tailaaaaaah!

Ya he roto el hielo con Tailah y le pregunto qué pasa con el molusquito. Me responde: It's power.
Me supongo que es poder para convertirse en mofeta y dejarte difunto al momento.

Después de unas 4 horillas de marcha nos vamos acercando a la aldea donde pernoctamos, Tailah "el mofeta" empieza a gritar: OCOOOOOOOOIIIIIIII! OCOOOOOOOOIIIIIII!
Nos hace chillar a nosotros también, parece ser que estamos avisando a los aldeanos de nuestro aterrizaje.

Cuando aparecemos, un tropel de niños, yayulis, jovenzuelos, mamás, papás, perros, cerdos, gallos y gallinas nos esperan con los brazos abiertos. Están todos encantaos, quizás porque saben que somos portadores de tabaco, caramelos y bengalas.
Los chavalines alucinan con las bengalas, que, dicho sea de paso son una bazofia porque no duran ni 15 segundos encendidas. Será la humedad que tó lo mustia; con los cigarrillos made in indonesia también pasa, tienes que estar unos cinco minutos dando chuclada al pito y pegao al encendedor para que prenda bien.

Linus se quita las lentillas -so pena que se le vayan a saltar los ojos de las cuencas- y la peña autóctona se ha quedao patidifusa. Se lo repasan una y otra vez para cerciorarse de que todavía lleva los ojos puestos.

Estamos en una casa comunal ande hace años vivían todas las familias del pueblo, aquí todo es de madera y en el centro hay una especie de escultura hecha de paja y madera que es el lugar donde adoran a los espíritus.
Los chavales que son más brutos que un arao, saltan y corretean con las bengalas y las tiran a la escultura, cosa que nos hace estar en posición de alerta por si hemos de salir por piernas cuando se declare el incendio.
Toca repartir cigarrillos, aquí fuman hasta las gallinas, la madre que los matriculó.
De mientras nos han invitao a té y estamos todos tiraos por el suelo haciéndonos fotos y jugando con los chavales.
Al lado de esta peña: Linus, Potter y yo parecemos un anuncio de Dixan: más blanco no se puede.
Hay un yayuli que me tiene alucinao, está literalmente doblao por la mitad, le faltan todos los dientes y no para de descojonarse y fumar a la vez. Deduzco que aquí se fuman hasta el bambú si hace falta.
Después de fumárselo todo y ponerse hasta las cejas de caramelos, nos invitan a cenar.
El refrigerio es a base de arroz; menudo sorpresote.
El hecho de comer sentao en el suelo no me ayuda a digerir. Seguramente me pasa porque soy bajito y comer así doblao me perjudica. Estoy tan henchido de arroz que parezco Jabba el Hutt.
Como contrapunto está Potter que parece el espíritu de la golosina, se manifiesta también repleto y dice que como no tenga un ataque de furia desatada, no podrá dar un paso más.
Al mofeta le ha dao la risa, rozando la histeria, yo creo que es porque ha podido empezar a comer y de la ilusión, ni se lo cree. O bien, se ha ensumao y tampoco se cree que algo vivo pueda oler tan mal.
Cuando recupera el aliento, le dice al Potter que le va a facilitar papaya para que todo fluya.
Aparte de parecer el hermano pequeño de un simio y echar un pestufo pasao de vueltas, es también místico y un pozo de sabiduría junglil, además de un encanto.

Tailah está que se cae de molimiento y nos enseña donde vamos a dormir en la casa particular que nos acoge: en el suelo, al lado de una moto.
He empezao a levitar del delirio que me embarga porque aunque estoy derrengao de cansa-meng, no sé cómo cojones voy a organizar mi osamenta para soballa.
Al final he perdido el coñocimiento, alguien en la sala, porque dormimos tós juntos con la familia, ronca cosa mala. Así que voy pasando de la vigilia al sueño durante toda la noche. Me han entrao ganas de ir al baño. Me planto el faro frontal (a estas horas no hay suministro eléctrico) y me toca salir a la naturaleza, me vienen a saludar un par de cerditos curiosos y una gallina despistada.
Por suerte, no me ha picao ningún mosquito en las posaderas. Me entra la morriña de los lavabos a la turca. Cómo nos hemos de ver.
Toppodesriñonao

domingo, 23 de agosto de 2009

pegando el cante


Regresamos a Pangkalan Bun, tenemos agenda apretá pa largarnos pa otro sitio al día siguiente. Esta vez toca Banjarmasin. Me ha encantao estar en el Klotok si no fuese porque las "puertas tipo" están hechas para tamaño hobbit y no he parao de darme coscorrones y topetazos cada vez que me levanto de noche parar ir al lavabo. El último golpe que me he dao no me ha rebanao el cerebro de milagro, me ha salido un bulto en la testa guapo-guapo y la peña me empieza a hacer fotos como si yo fuera un bicho que forma parte del paisaje autóctono. No me va nada bien.

Ya tengo ganas de plantificarme en el hotel para tomar una ducha como dios manda. Angelico. Cuando llegamos a la habitación, las sábanas, antaño blancas, son de un color indefiniblemente mortecino. Y yo que me preocupé en su momento porque nos requisaban el jabón pa lavar la ropa...Si aquí la mierda hace de abrigo. No sé por qué coño, con el calor que mete...
En el baño un batallón de porquería en las paredes nos hace la ola, así que hay que meterse con el traje de buzo y las chanclas como segunda piel. Uno también acaba acostumbrándose a eso por estos andurriales.
Sorpresa, sorpresa hay que poner el despertador megapronto pa largarse al aeropuerto de nuevo.
El gobierno indonesio no me cae nada bien, nos hacen pagar tasas de aeropuerto en todas partes, un oriundo nos cuenta que es para la corrupción local. Mola.

Tampoco sé en qué hora vivo, entre otras cosas porque en cada sitio donde aterrizamos ha habido cambio horario, ¡la leche! qué de grandote es este país.

Banjarmasin, ciudad sin ley, otra urbe que se extiende a lo largo de un río bastante grande e igual de cerdo o más que el visitado anteriormente. El comunicarse se complica porque aquí sólo hablan bahasa y mi diminuto cerebro de roedor ya no retiene más cosas.
Hora del papeo. Nos personamos en un restaurante, por así decirlo, y esperamos a que nos traigan la carta, en su lugar empiezan a traernos platos y más platos de OINI'S (objetos a ingerir no identificados). Resulta que por aquí la movida es la siguiente: te llenan la mesa de comida y tú comes lo que quieras y luego viene el camarero y repasa plato por plato a ver lo que has guarreao.
Lo flipamos, nos han puesto hasta huevos de tortuga. Cabe decir que aunque no se puede reconocer casi nada, todo está muy bueno. (hemos pasao de la tortuga y de sus huevos).
Potter y yo hemos empezao a entrar en estado de saturación ya que la base del alimento es el arroz y llevamos así cinco días.
Como no hemos pillao ninguna bacteria por el camino, estamos en plan retención total y absoluta. Es oficial: Nos proclamamos en huelga intestinal.
Vamos a tener que tomar parte en el asunto. Por la mañana toca hacer transfusión de café de éste que tienes que esperarte como media hora para que el poso sedimente en el fondo de la taza.
Aquí hemos encontrao una morada guay. Está limpia, y yo contento, porque aunque soy roedor, soy pulido de mena.
Los únicos especímenes que vienen a saludar son unas cuantas nubes de mosquitos que nos hacen embadurnarnos de Relec hasta los dientes. Sensación, cuanto menos, rara, porque cuando uno sale a la calle, se ha de untar también de protector solar para no carbonizarse y esto se convierte en un pastiche que me da un brillo iridiscente pasao de vueltas. Decido no aparecer en fotos hasta más ver. Presumido que es uno.

Como decidimos estar un día más por estos parajes, entramos en contacto con un guía que nos comenta que podemos ir a visitar una mina de diamantes, ir al mercado y hacer una ruta en canoa por el río. Decidimos ir, se apuntan un dueto de hermanas vascas y nos vamos los 4 a hacer rutilla.
Se me olvidaba comentar que Banjarmasin es una ciudad 100% islamista y que hemos coincidido con el inicio del Ramadán. Esto significa que de normal, si los mujaidines ya dan por saco llamando a la oración 5 veces al día, en el mes del Ramadán ésto es corregido y aumentao. Nuestra habitación no tiene vistas pero sí tiene un megáfono enchufao en la ventana y nos ha ido despertando cada 2x3, con el consiguiente "cubri-meng de cor". Valga decir también que los tapones orejiles no han surgido efecto. Aquí gritan y mucho.

Nos vamos arrastrando ojeras a ver las minas. Este mes tampoco seré portada del Vogue.
Llegamos allí y no encontramos ni a Blas. El capullo del guía (porque lo es) nos dice que no se había enterao que al ser el primer día de Ramadán, la gente no va a trabajar. Menuda tomadura de pelo y el muy imbécil aún se espera que compremos algo de los vendedores de piedruscos que nos asaltan por el camino.
Acto seguido nos dirigimos al mercado. Aquí sí que hay color. Preparan una cantidad de pasteles por el Ramadán de la hostia con colores fosforito, me confunden con los pasteles porque todavía no he absorbido el mejunge del Relec con la crema solar.

No dan ganas de comerse los pasteles, pero sí de hacer un montón de afotos. Los huevos también son de color rosa, los de comer, se entiende. Los otros ni puta idea, aquí van demasiao tapaos para intuirlo siquiera. Cosa que por otra parte carece de cualquier tipo de interés.

Pasamos por la zona del pescao y a mí, que tengo la pituitaria muy desarrollada y extrasensible, me coge un mareo del copón. Emito algún gorgorito pero no arrojo, y paso como una exhalación por la zona. Decido ubicarme en un sitio menos hedoroso.
Las vascas y Potter se han entusiasmao con la compra de un melón y yo con el macro de la cámara que acabo de descubrir. (voy lento pero seguro).
Ataque de deshidratación, invadimos una tienda para pillar coca cola y agua. Que no sea del tiempo, que nos vamos a morir del asco. Nos conminan a tomarlo todo dentro del coche. Parece ser que no se puede ni fumar, ni beber, ni comer en público hasta las 18.30h.
Seguimos rutilla hasta la zona del río dónde Potter, el guía y yo nos vamos a subir a la canoa. Así que soltamos a las vascas y quedamos pa cenar.
Se me ha instalao una mueca de asquito en el jeto. El río está hecho unos zorros de mugre y cuando empezamos el desplaza-meng corrijo y aumento la mueca porque la peña bebe, se baña y lo hace todo en el río. De todos modos, el entorno es espectacular: campos de arroz, palmerillas y plataneros, lástima de las cascarrias que corretean por todas partes.
Potter y yo parecemos los reyes o la Infanta Naranja o la Infanta limón porque todo el mundo saluda y estamos con la mano en alto todo el rato.
Fin del trayecto. Nos apeamos e intentamos regatear al guía porque ha sido un pencas con la visita de la mañana y pasamos de que nos tome el pelo. Nos lo toma.
Nos largamos con el rabo entre las patas. Potter en sentido literal, yo en el figurado. Y nos ponemos manos a la obra para pillar otro guía y largarnos a por el trekking en la jungla...
Arreglao lo del trekking nos vamos a cenar con las vascas a un restaurante que aparece en la guía. Cuando llegamos lo flipamos porque es además un karaoke y hay una mesa enorme de tíos cenando. Se van turnando el micro y van pegando el cante.
Nos unimos al cachondeo dando palmas. No sé si les tocamos la moral o les hacemos gracia. La cuestión es que nos obligan a salir a cantar. Así que una de las vascas y el mendas salimos a hacer una actuación estelar. Cuánto se han perdido en operación triunfo.
La parroquia aplaude hasta que se les caen las manos.
He sacao el artista que llevo dentro.
Toppobisbalín

viernes, 21 de agosto de 2009

para los curiosos




y por si no los habéis visto nunca, plantifico una fotillo de cada especímen peludito.
El del post anterior es un macaco cachondo.
Aquí un gibón, un mono narigudo y un mini orangután.
Taluegor.

jueves, 20 de agosto de 2009

festival del primate





Ni me preocupo en saber qué hora es.
Lo que sí que sé es que hoy, después de dos vuelos, hemos podido plantificar el culo en Borneo.
Cabe decir que aquí la gente es inmensamente encantadora y amable a la par que inmensamente cochina y marranota. Menos mal que una cosa compensa la otra.

Hemos deambulado por Pangkalan Bun para darnos cuenta de esto. Una ciudad que ha crecido a lo largo y ancho del río, con casas encastadas en cuatro minipilares de madera a 3 metros del suelo para que con la crecida del río la casa no se convierta en pasto para los peces. Uno no se imagina la cantidez de porquería que se puede llegar a acumular ahí hasta que lo ve. El paraíso para ratas y cualquier animalejo encantao de moverse y nadar entre pura mierda al 100%.

Ahora ya estamos navegando. Navegamos en sentido literal, esta vez ya tenemos el cerebro en su sitio, o eso parece. Iniciamos rutilla en barquito de madera llamado Klotok -en dónde nos tocará hacer vidilla en cubierta durante tres días. En una parte de cubierta comes y te espachurras para dormir y en popa tienes la ducha venida a letrina o viceversa.

Para llegar al Parque nacional Tanjung Puting, cruzamos el río Kumai, que es enorme y de color marrón chusquito, y un afluente, el Sekonyer, que primero sigue siendo de color kk y luego se convierte en negro azabache brillante, o sea un espejo. Parece que naveguemos en té negro. Empezamos a estar rodeaos de jungla. Verde que te quiero verdeeeee, verde viento verdeee raaamaaaaaa. Tengo que controlar el chunguito que llevo dentro.

Estoy emocionao y se me salta alguna que otra lagrimilla porque voy a poder ver orangutanes en su hábitat natural.

No tengo palabras para describir el espectáculo fauna - floril. El mundito del orangután es acojonante, si no fuera porque el guía te dice así muy circunspecto:
NO COMIDA ORANGUTAN, NO TOCAR ORANGUTAN... y él es el primero que va repartiéndole bananas a diestro y siniestro y haciéndoles carantoñas.
Yusuf, que es así como se llama el muchacho, es un tío espabilao y simpáticote que nos muestra un montón de curiosideces de la selva. El pavo tiene unos pies que ni los del Hobbit. Intuyo que por aquí encontraremos el eslabón perdido.

De momento con lo que más topamos es con grupillos de turistas, el 95% catalanets. Tots som pocs, tots som pocs!

En estos días hemos avistao macacos, gibones y monos narigudos: érase un mono enganchifao a una nariz.
Menuda fiesta variopinta de peludos.

Me siento un poco primo porque tengo una cámara de fotos de aficionao y la peña se pasea con unos pedazo de teleobjetivos que parecen salidos de la NASA, la virgen!
En mi defensa diré que ya no me cabían más artilugios en la mochila, aunque la realidez es que no tengo ni puta idea de hacer fotos de calidez, así que sería del género subnormal pillarse una cámara tipo telescopio.

Complejos aparte, todo parece mu bucólico y precioso hasta que me percato de que el agua con la que me baño en el barquito es la del río, la misma ande van a parar nuestros más oscuros secretos. Repelús y yuyu. Decido ducharme en cuanto llegue al hotel, al menos allí no veo de ánde viene el agua.
Añadir también que cuando ves que todo el mundo lo hace y nadie tiene cara de sabañón, te pones el mundo por montera y te bañas con lo que te echen.

El broche final lo ponen al anochecer un sinfín de luciérnagas que se han apelotonao en los árboles de ambos lados del río: Alucinante. Feliz navidez a 19 de agosto.

Toppoencandilao

sábado, 15 de agosto de 2009

con la casa a cuestas


4 de la madrugué- párpados pegaus, ducha, vestirse y por patas al aeropuerto. Nos toca un taxista solícito pero más raro que un carnaval. Tiene la antena puesta en los balbuceos como conversación que mantenemos potter y yo.
Llegada a facturación: acojona-meng momentáneo no queremos facturar y parece ser que nuestras mochilas son pelíin grandotas. Lo estrujamos todo y nos dejan pasar. Buff!

Destino: Jakarta. Previo paso por: London y Dubai ergo: una paliza de padre y muy señor mío que uno ni se plantea para llevar un poquito de moral en la mochila.

El primer vuelo hacia Heathrow se retrasa y nos entra el yuyito porque tenemos que pillar un bus pa largarnos a Gatwick.
En este vuelo nos tocan detrás 3 cacatúas a las que han hinchao a alpiste antes de subir al avión. Se coñoce que a las 6 de la mañana están ya más frescas que una lechuga y no callan ni debajo del agua. Y para acabar de adobar la situación, nos han caído en gracia justo delante 2 demonios de Tasmania con la madre que los parió. No hacen más que berrear y maravillarse de todo lo que ven.
Durante las dos horitas de vuelo, ninguno de los 5 animaloides han cerrado el pico, cosa que ha convertido en harto dificultosa la tarea de echar un pegotito, o sea sobarse pasiegamente que es lo que toca a estas horas intempestivas.

Llegamos a Heathrow, espera del bus: la puntualidez británica brilla por su ausencia. Estamos empezando a entrar en un estado gravitatorio de nirvis y estrés. Mira que ultracalculamos mil horas entre cambio y cambio para que no nos pille el toro, pues con todo y con eso, parece ser que un cornúpeta de los de sanfermines se ha escapao pa venir a porculizar un rato.
Puestas tiritas para subsanar el daño, proseguimos a facturación: interrogatorio del amable azafato que pone en duda el tamaño de los macutillos. jopetas! qué rácanos que me están saliendo los "emirateros" con el tema espacio...
Nos deja pasar y ahora toca despelotarse en control de seguridad. Cola ingente a más no poder. Nos han hecho hacer y deshacer el petatillo. Con esta cara de sicarios que nos gastamos, nos hacen dejar el jabón para lavar la ropa: cojonudo: un viaje lleno de lamparones.
A Potter le requisan un termómetro de mercurio que se ha convertido en una arma letal de la releche. Y ahora urgan en mi minizurrón y la tipa me pregunta si llevo una gilette, le digo que sí, que no quiero que me confundan con un orangután allá adónde voy, yo me parto, ella no.
Me corto de hacer ninguna bromita más al respecto porque parece ser que el humor roedoril no mola por estos lares.
También levanta la ceja cuando ve las pinzas de depilar; no vaya a ser que me ponga a practicar la depilación "sisina" en serie.
Aunque quisiera ponerme en plan "dipilador sisino", no me quedan fuerzas, pa cuando llegamos al avión ya estoy exhausto, a ver si hay suerte y se puede planchar oreja un rato. Imposible: no dejan de anunciar memeces por megafonía avionil.
Así que no toca más remedio que jugar con el televisor, atiborrarse del catering del avión e ir haciendo incursiones al lavabo.
Aterrizamos en Dubai después de 6 horitas y algo. Nos sueltan en la zona de tránsito para esperar el siguiente vuelo hacia Jakarta. La casa es grande y no repara en gastos y tienen el aire acondicionado a -500º, yo, que voy ligerito de ropa, me quedo estupefacto y congelao, ni siquiera puedo cagarme en tó lo que se menea, que es en realidad lo que me entran ganas de hacer.
Aquí son las 2 de la mañana y con el cambio horario ya no sé ni cómo me llamo. Encontramos un par de sillas libres pa descansar un ratillo.
Visita al lavabo: no entiendo a los ingenieros emirateños: construyen las tazas a dos metros del suelo convirtiendo la tarea de hacer un pis en una puta hazaña, me tengo que poner de puntillas pa llegar.
Deben tener mucho sentido del humor o se piensan que todas las titis autóctonas son o bien jugadoras de basket o modelos con piernas interminables.
Son las ironías de la vida, una vez llegas a Indonesia, todos los baños son a la turca: agujero en el suelo. Y entonces te las ves y te las deseas para apunten, disparen y fuego. En estos momentos es cuando se agradecería poder transmutar a género masculino.
Por fin embarque para destino final, ahora el que aterrizo en el asiento soy yo , antes de despegar ya me he quedao frito.
Al cabo de unas 4 horillas, avitualla-meng: echo de menos las croquetas de mi madre.
Mil horas más tarde llegamos a Jakarta con un empanamiento mental y físico que no se lo salta un gitano.
Rollo duro y eso que todavía no hemos empezao como quien dice.
Check in en hotel del aeropuerto. Mañana toca volver a levantarse a las 4 A.M. y pillar dos vuelos pa plantificarse en Borneo.
Apago cerebro.
Toppoenreventao.

viernes, 17 de julio de 2009

A ciegas


Ayer por la tarde Campanilla y Peter Punk nos tentaron a Potter y a mí para ir a tomar algo a Gracia.
Eso significa apalancarse en una de las terrazas y darse de piños literalmente con perrifláuticos, porretas, pijos disfrazaos de lagarterana y otra fauna adyacente.
Campanilla, que es muy audaz, consiguió una mesa, así que no tocó otro remedio que tomarse algo. Cayeron dos rondas de birras. El mendas que escribe que es mu responsable, se cortó y pidió la típica clara mariconceta de verano porque al día siguiente me tocaba personarme en Poble Sec para examinarme.
En dos suspiros son las nueve y mierda y nos entra el hambre, así que nos vamos a picar algo para aumentar cojín estomacal. El delirio se desata con vinitos para todos, excepto para mí que sigo con mi clara moñigona.
A Peter Punk la bomba que se ha tomao le ha hecho efecto y se queda en estado catatónico- pasmo- caluroso. Le sudan hasta las orejas y antes de caerse de la silla se planta y dice que emigra con o sin sombra.
Campanilla, abanico en mano, se marca una sevillana "punta-tacón-punta-tacón" para aliviar a Peter Punk, pero no hace efecto. El muchacho huye por patas.
Una vez despedidos de la cantina en cuestión, nos agenciamos un helao de dos bolas para compensar.
Peter Punk ha vuelto a su color de tez original y Campanilla ha guardao el abanico.
Potter, que tiene el mal de San Vito si no sale hasta las 2 A.M. propone ir a remojar gaznate e hígado a otra tasca.
Cualquier excusa es buena y con el afán de quitarme del tarro los nervios pre-examen, la parroquia insiste en ir a tomar la última.
Sigo siendo responsable, así que esta vez no me pido nada, no vaya a ser que el gin-tonic habitual haga que se me corte el helado en proceso de digestión.
Después de departir de lo divino y lo humano, llegamos a casa a la 1. A.M.
Potter tiene leves temblores porque San Vito no ha quedao satisfecho. Le enchufo una valeriana a él y yo me tomo todo el frasco.
He dormido sí, bastante bien, sip. Pero a eso de las 6 de la mañana me ha despertao la puta lluvia y ya no he podido volver a descansar igual de bien. Y Potter al lao, durmiendo la mona a pierna suelta y roncando a discreción. Astupendu.

Potter, que se ha levantao fresco como una lechuga, my solícito él, se ha puesto a preparar unos zumitos de naranja, y yo le he espetado que mejor no me lo haga, no vaya a despertar el alien que llevo dentro.
Tras el aseo matutino habitual -pulido que es uno- me he dispuesto a tomarme las flores de Bach que me han aconsejao pa los nirvis. Pero como estoy sobao pasiego, en lugar de ponérmelas en la boca, me las he puesto en el ojo a modo de colirio.
No vamos bien.
Una vez subsanao el incidente, me he vestido, cogido petate e ido a ejecución.
He dejau los nirvis en la bolsa y me he armao de valor y al toro.
Lo he hecho perfecto hasta que me he saltao un STOP que no he visto.
Acto seguido, sermón del profe que viene siendo: gracias por participar y sigue buscando.
Putadón de los gordos porque ahora ya sí que me voy a tener que poner a pedir tocando la flauta en las Ramblas. Había pensado hacer de ratolín-estatua en el mismo emplazamiento, pero soy de naturaleza inquieto y no me iba a ganar las garrofas igual.
De todos modos tengo que ampliar repertorio flautil porque sólo sé tocar "El noi de la mare".
A la repesca tocan!
Agur melaxuflingbloggers.
Toppocegato

sábado, 11 de julio de 2009

lobo estepario urbano


Ayer coincidí con Campanilla y como estábamos de “Putiérrez”, decidimos irnos a dar un homenaje. Concluida la cena con botella de vino blanco a pachas y doble ronda de carajillo de Bayley’s, nos dirigimos hacia el Bar Almirall a continuar la charla y practicar el copeing, deporte al alza donde los haya. Si cotizara en bolsa, nos forramos.

Ocurrió lo de siempre; se nos pasa el tiempo como una exhalación y nos chapan el garito.
La vida nos pone en una encrucijada: largarse a dormir pa’ no incrementar ojeras y patas de gallo o continuar la noche en algún antro que nos admita como animales de compañía.
Responsables en exceso y prudentes a rabiar decidimos seguir patrullando.

Hoy nos dejamos caer por el Karma.

Previo astillazo de 10 napos, pasamos por avituallamiento. El camarero nos amonesta porque mareamos con la ginebra que queremos tomar. Campanilla y “moi” nos miramos y estamos a punto de clavarle el tacón a modo de peineta para que esta vez sí tenga motivos pa quejarse.
Incursión en la pista: breve, por no decir fugaz.
Parece que Campanilla con el segundo cubata se ha convertido en la mujer biónica, me notifica que olisquea que la chica de enfrente apesta a Onagra y con una clarividencia digna de una pitonisa predice: Ésta hoy se come los mocos.
A mí la segunda copa me da mareo y ganas de ir a miccionar, en ningún caso desarrollo superpoderes. Mecachis!

Mientras evacuo me miro los pies y pienso que no sé pa qué leches me pinto todas las uñas si con las sandalias sólo se me ven dos dedos y medio. Denoto que se me va la neurona; voy a por ella.

He perdido la cuenta de las incursiones en pista que hemos intentado hacer. Ahora nos tira p’atrás una banda de solteras despedidas disfrazadas de Coco Chanel por un lado y por otro un grupo de depredadores con los colmillos goteando saliva.
Han dejau suelta a demasiada fauna a la vez.

Se acaba de inaugurar la campaña “ningún niño sin juguete” y esto se ha convertido en un campito de nabos.

Nos dejamos llevar por el “seny” y decidimos poner pies en polvorosa.
Mientras nos recogemos, ataca la “rauxa” y estudiamos la posibilidad de cruzar las Ramblas e ir a probar al Fellini a ver si allí podemos movernos con mayor espacio vital.

Subidón momentáneo. Deliberación. Entre encender un piti y ponerse bien el zurrón, unos turistas pedos y unos pedos de turistas nos confunden por putones desorejaos. Asumimos que es por la ubicación en la que nos hallamos, les mandamos a cagar y nos vamos Ramblas arriba en busca de un teki.

Durante el recorrido de subida hacia Plazaluña flipamos con el cariz que ha tomado el paisaje de nocturnidez y alevosía en las ramblas: todo es de color chocolate, África se ha mudado a las Ramblas. Ya no sabemos dónde está Rumanía, que antes correteaba por aquí.
Por ahora los que emigramos somos Campanilla y yo, pero amenazamos con volver.
Toppodelafiest