viernes, 8 de octubre de 2010

Hogar, dulce hogar


Esta pasada noche he dormido como el ano. He pegao ojo a ratos. Y claro, hoy llevo tó el día arrastrao y básicamente muerto.

Es de esos días que estás tan, tan, tan cansao que cuando llegas al portal de casa, abres y ves que te quedan cuatro pisos pa subir a pie, te pones a llorar, te sientas en el rellano y le pides al primer vecino que entra (de una media de edad de 70 tacazos) que te lleve en volandas.

Normalmente me responden con un corte de mangas o mandándome a la mierda. Es agradable en grado sumo.

Para despejar cualquier tipo de duda, aclararé que he subido a pie. Y cuando por fin he llegao a mi kely, me he cambiao pa no llenarme la ropa de lamparones y me he estocinao un rato en el sofá a fumarme un piti. Es lo que tengo, soy un tronera: fumo, bebo y salgo de juerga lo que puedo o lo que el cuerpo me aguanta. Que, dicho sea de paso, últimamente me aguanta poco y menos.
Sigo sin recoñocerme.

En cuanto al tema del vicio, me he pasao al tabaco de liar y hoy, precisamente, un amiguete que acaba de dejarlo, se ha mostrao todo curioso por saber si se fuma más, se fuma menos o qué coño se fuma y cuántos cigarros se sacan de un paquete. O sea, un tercer grado de proporciones, estadísticas, etc.

Como las mates me dan urticaria, para no quedar mal del todo, he puesto cara de poker y le he dicho que ni puta idea, pero que si realmente es un tema que le quita el sueño, me pondré a ello en cuanto inaugure la próxima ronda. Me río pa mis adentros porque no lo voy a hacer. Soy un negao en toda regla con los números y ya me veo contándome y descontándome una y otra vez y acabando sintiéndome más anormal de lo que ya me siento habitualmente.

La cosa es que estaba yo preparándome el cigarrito a lo remanso del guerrero, cuando me doy cueng de que se me ha acabao el papel, que son las ocho y pico de la tarde y que me han cerrao el estanco. Más lloros y pataleta.
Estoy por tirar la puerta que todavía no hemos colocao por la ventana.

En un arranque de MacToppogiver he cogido un folio que tenía por aquí y ni corto ni perezoso me lo he hecho a medida y me he liao el piti.
Ni que decir tiene que me ha sabido a rayos y lo he dejao ipsofácticamente, así que me he dispuesto a estocinarme de nuevo en el sofá previa preparación de peli para ver tan a gustito.

Potter se ha largao de viaje y me ha dejao la kely toa empantaná. El televisor ha sido una de las muchas cosas que hemos movido p'arriba y p'abajo, y ahora tengo la picha hecha un lío con los cables y coñectores que no sé cuál coño coñectar a dónde.
Me he quedao sin cine en mi kely. Cojonudo.

Parece ser que hay un complot orquestao para que no me quede en casa, así que voy a tener que salir. Me voy a acicalar y me voy a apuntar al planele que me ha propuesto Campanilla, por aquello de no perder pistonada. Si fenezco de cansancio, al menos será en acto de servicio. Cualquier excusa es buena.

Toppocalavera

miércoles, 6 de octubre de 2010

Trabajos caseros, S.A.



Sumando y siguiendo con el mundito del parcheo hogareño, el pasao sábado Potter se levantó con una energía inusitada y se empecinó en continuar con el cuarto de baño. Se pilla la lija y venga a quitar desperfectos de los azulejos. (Seguimos en el baño).

Yo, que últimamente estoy falaz, le digo que ahora voy, pero en realidez paso del Potter, quiero conservar mis manos unos añicos más y me dedico a la vida contemplativa un rato.

Me dejo llevar por un arranque marujil y me pongo a hacer croquetas de pollo. Tenemos un pollo a l'ast que no nos cabe en la nevera y hay que hacer sitio, así que entomo la tarea con gran afán. No me recoñozco.

En un principio, barajo bien las proporciones. He llorao a moco tendío al picar la cebolla, sensible que es uno, y me he convertido en Toppomanostijeras pa desmenuzar el pollo. Controlo la harina para que la pasta no me quede como la argamasa y empiezo a darle voltios con la leche, a ver qué tal se porta el mejunge.

Voy bastante bien. No se me ha quemao nada. Hay pollo pa parar un trolebús así que hago quintales de masa. Échale porlan. Me entran las dúbidas con el punto justo del espesor y me animo a echar leche con una alegría digna de los payasos de la tele.

Lo pongo a enfriar. Espero y de mientras, me hago el longuis por casa. Potter ya ha lijao 3/4 partes del lavabo. Se me escapa la risa cuando lo veo salir bañao en sudor, cagándose en la puta que parió a las racholas y pidiendo a gritos una ducha.

La masa está lista para construcción de croquetas y ahí voy. Se me caen las bolas al suelo cuando empiezo con la dinámica de: coge pasta, pásala por el huevo (batido, se entiende) y luego por el pan rallao. La pasta es demasiado líquida y se me resbala cosa mala.
En este momento tengo disfunción neuronal y me cago en todo. Monto las croquetas de los cojones como puedo. Me han salido unos 25 croquetones; como sigo tradición familiar con esto de los tamaños, lo mío no son croquetas, son bombas. Resumiendo: tengo croquetas para aburrir.

Por la noche, se me ocurre poner a freir unas cuantas para hacer el tastet y como soy un cocinero en prácticas, y la masa era demasiao líquida, se me han reventao un poco a media fritura. En uno de estos reventones, por un segundo que me despisto, se me ha rebelao el aceite hirviendo y me ha saltao un goterón al ojo derecho. Golazo en pleno centro de la portería ocular.

He pegau un alarido que le hubiera puesto los pelillos como escarpias a cualquiera. Me he quitao el ojo y lo he puesto debajo del chorro de agua fría. Me lo he vuelto a colocar y me he quedao así como agilipollao el resto de la velada.

A la mañanita siguiente, me levanto con el ojo hinchao que ni Rocky, vamos, y me voy por patas a urgencias oftalmológicas, que ya tienen una foto mía en recepción de socio honorífico porque este año me he personao ahí un montonazo de veces.

El doctor me dice que no ve ni rastro del aceite pero sí que ve inicio de infección conjuntivítica. Me enchufa un colirio fosforescente en los faros y luego voy regalimoso de fosforito. Me doy grima a mí mismo y al Potter, también.

Llevo toda la semana enchufándome antibiótico y viendo raro por un lado. Al menos no me han puesto el parche de antaño que era un engorro para mí y un cachondeo para el resto de los mortales.

Toppo el rigor de las desdichas

domingo, 26 de septiembre de 2010

el fantabuloso mundo de la pintura



Aprovechando un fin de semana largo como éste, nos ha dao el puntazo de empezar con la bricomanía. Potter se ha pillao un hacha del tamaño de un mamut y yo me he plantao la chapela roja que tenía para este tipo de ocasiones.

Al cabo de nada, me he tenido que quitar la chapela y Potter dejar el hacha, porque de hecho, lo que queríamos hacer era darle un repaso al baño, que estaba viejo de cojones, como la casa.

Creo que ya lo he mentao otras veces que vivo en un piso céntrico y barato, o sea guay, aunque más viejo que el ir a pie, o sea pestes.

Estábamos hasta las gónadas de los azulejos verde hospital del baño (de origen), y del color violeta oscuro para la pared del comedor (de origen de nuestra creatividad), así que nos hemos armado de paciencia y aprovechamos el viernes (y el sábado y el momingo) para empezar a guarrear por las paredes.

Uno no es consciente o no se acuerda nunca de lo que significa ponerse a pintar en casa. Se ha generao furia desatada de polvo de varios colores, priman el blanco y el verde hospital.

Con la polvareda chunga ya contaba, con lo que no contaba es con la cantidez de técnicas que se tienen que utilizar para cubrir la puta "rachola".
De buenas a primeras hay que imprimar, y no se trata de poner el azulejo en la impresora, nop. Se trata de pasarle una capa de tinte que lo que hace es darle una textura que haga factible que la pintura agarre después.

Rodillo en mano empecé a imprimar y he acabao con los carpianos agarrotaos y con rozaduras en las palmas, creo que me he pasao dándole fuerza al rodillo, cachetas que soy. Me he agarrao un colocón de narices. Donde esté la imprimación, que se quite cualquier psicotrópico al uso.

Ya he comentao otras veces que soy un personaje pegadito al suelo, eso me ha comportao bastante dificultez a la hora de llegar a las baldosas de gran altura o altura media, según quien lo mire, y he terminao eslomao, esriñonao y hecho un cuatro.
Potter se ha peleao con el comedor, y cuando he salido del baño, la pared había explotao literalmente, tiene tantas capas como una cebolla, y raspando, raspando también ha aparecido el puto color verde hospital. Está por todas partes, el joputa.

Como somos tope modernos, tenemos unas cuantas habitaciones sin puertas, así que la mierda se ha esparcido a la velocidez de la luz por toda la casa. Ahora todo tiene un halo verduzco-polvoriento.

Cuando lo he visto, me han entrao ganas de irme por patas a vivir a casa del vecino.

Potter, que se ha ensumao mis viles intenciones, me ha echao una de esas miradas, de "aquí follamos todos, o tiramos la puta al río", así que he agachao las orejotas y me he quedao, he ido en busca de la escoba y el recogedor y he empezao una batida en contra de la guarrería.
Y luego le ha tocao el turno a la fregona, que ha acabao verde como el polvillo, y cuando he tirminao, me ha hecho un corte de mangas y se me ha suicidao ahí mismo.

Ahora estamos a medio hacer, nos hemos quedao sin pintura y abrá que ir a proveerse de más cuando abran las botigas.
Por el momento, no podemos invitar a nadie a casa, le quitamos la puerta al baño, así que como alguien quiera ir, en un descuido le vemos la trompa o el arco del triunfo al convidao en cuestión.

Una vez hayamos tirminao, el baño va a quedar tan blanco que vamos a tener que entrar con gafas de sol, y yo voy a tener que ir a un hospital a que me hagan un ingerto de manos nuevas.

toppopintor que no pinto con amor

lunes, 6 de septiembre de 2010

polos opuestos


El pasado sábado me armé de valor y me fui pal gimnasio a hacer spinning.
Se nos presentó una profa, Anastacia (delirios de grandeza con los nombres la peña. ¿No se dan cuenta los progenitores que no estamos en Rusia y que no se va a convertir en una zarina o qué?) En fin, la mendas en cuestión era una caña, no sé qué desayunó, lo que sí sé, es que tenía energía positiva en cantidades industriales y que acabamos la clase con la bici echando humo.

Terminé derrengao, contento y sudao hasta las pestañas. Luego me fui a dorarme al solarium un rato, vuelta y vuelta que se dice y después, pa casa a papear.

En el camino de vuelta a mi kely, me dejé caer por el super, que hacia las tres de la tarde estaba desolao. Pena que da ya de por sí cuando un comercio está vacío; más desespero me dio cuando caí en la cueng de que el hilo musical ameniza a los empleados con Julio Iglesias cantando "un hombre solo".

Entré esperitao, cogí el helado de chocolate que buscaba, pagué y me corté las venas delante de la cajera como protesta. Luego me las estrujé un poco pa dejar mi impronta allí mismo. Dejé un merdé de los guapos y me largué.

Yo que venía de tan buen humor, vitaminao y mineralizao después de la spinning-pizpireta, qué ganas de deprimirse, la madre que los parió.

Toppodesquitao

martes, 10 de agosto de 2010

De masajes, aceites y otras potingas


La mosca que tenía ayer detrás del orejote, me ha pegau un aletazo y efectiva-meng, he tenido que correr a visitar al roca. Decido enchufarme una pastillica, o lo que es lo mismo, ensartarme un corcho en el pompis y salir a encontrarme con la peña pa dar un voltio al exterior.

Hemos planeao atisbar el horizonte desde las murallas. Subimos, hay un montón de peña encaramá a las mismas, cosa que tira por tierra cualquier coñato de planteamiento de foto paradisíaca, original y/o moloncia pa l'album.

Me asaltan ganas irrefrenables de emprenderla a empujones y tirar a todo el turisteo por el abismo pa conseguir el objetivo foto-revista. Hablo conmigo mismo y me digo que el ser irreflexivo, lo único que me va a aportar es que me emboten en una patera y me manden pa casa. Desisto.

Me dejo la cámara colgando del cuello e intento avistar algo. Vuelvo a caer en la cueng de mi estatura real y tengo que ir dando botes para ver algo entre almena y almena. La climatología tampoco es que ayude mucho, hay una niebla espesa que no deja ver más allá de las narizotas. Otra dosis de realidad para animarme, no me va nada bien.

Terminado el rulo por la parte alta, nos bajamos hacia el puerto, mi pituitaria se ha puesto en alarma y nada más llegar hacia dónde están los pescadores, me pongo verde y me dan ganas de trallar. Me echo p'atrás.
Potter me agarra del cuello y me dice que respire por la boca y que tire p'alante, que el mundillo venta de pejcao es la pera y que no me lo puedo perder, aunque luego me tengan que llevar a enchufarme suero por la vena.
Me armo de valor y lo hago, y lo flipo. Es la primera vez que veo un tiburón en el mercao pescadil y otros tantos pejcaos que no sé recoñocer.
De mientras, un pescador se le presenta a VacacionAlf, comentándole que él es pescador honrao de toda la vida, que es persona de fiar y que da la casualidez, mira tú por dónde, que le ha caido en gracia un pedruscote de ésos que se fuman y que en definitiva, discretamente, puede apartarse un poco y probar la mercancía, si le apetece. Menudo business man de la ostia. Me pregunto qué tipo de cosas pesca este tío.
VacacionAlf levanta la ceja y se va silbando por donde ha venido. En este momento nos hemos dispersao, Potter está haciendo las veces de cotilla por todos los puestecillos del puerto y Peter Punk -cámara en ristre- está haciendo malabares para poder fotografiar sin ser visto. Lo tiene complicao, el objetivo de cien metros de su cámara le delata.

Se está haciendo tarde y Campanilla, La Niña de los Dedales y yo nos largamos a un hamam; lo que viene siendo una sauna a la marroquí, en la que nos han prometido tratamiento completo de exfollación, masaje y aceite de argán.

Para los neófitos en este tema, cabe explicar que el aceite de argán sale de unos frutos que se recogen una vez los han deglutido las cabras, es decir, de caca de cabra. Se limpian y se machacan hasta extraer el aceite, que resulta que en cuanto te lo embadurnas, te conviertes en una beldad.

Me falta tiempo para ponerme una pinza en el naso para no morirme del asco e ir a ver si se obra el milagro.

Llegamos al hamam en cuestión y nos hacen despelotar, exceptuando el culotte.
Entramos en una sala en la que hace un calor que te cagas y nos tienen preparado en el suelo a modo de toalla, tres hules (un día de estos ya mentaré mi odio desmesurao al hule) y nos empiezan a echar agua caliente a discreción.

El suelo está más duro que una piedra y uno, después de estar diez minutos, ya no sabe cómo cojones ponerse. Con el agravante que con la humedad, te quedas pegau al hule, cosa que hace elevar los ascos a la última potencia.
Hemos pasado por más de un hervor ya, y las muchachas masajistas, se presentan con un guante de crin para frotarnos hasta las ideas. Parece papel de lija, joder.

Para cuando la masajista ha terminado de lijarme, se me ha caido la piel a tiras y se ha largao por patas, harta ya de patimiento gratuito.
Acto seguido, embadurna-meng de barro y más espachurra-meng. A estas alturas me han abandonao los huesos, que se han largao detrás de la piel, a buscar otros lares más cómodos tipo cojines.
Y por último, llega el coletazo final de agua a borbotones, enjabona-meng y aceite de argán.
Salimos de allí límpidos, arañaos y más arrugaos que una puta pasa.

Campanilla que está a la última en mejunges varios y es ferviente seguidora de cualquier potingue cosmético-novedoso, nos informa que cree que nos han endiñao aceite de oliva en lugar del de argán.
En mi fuero interno me alegro, al menos no oleremos a mierda de cabra cuando salgamos a la calle.
Por otro lado, la Niña de los Dedales sale con un poco de mal cuerpo.De resultas de la experiencia le han salido unas cuantas ronchas en la piel y jura que a ella no la vuelve a meter nadie en un hamam, ni jarta de vino.

Estamos pensando en volver al hotel a pasarnos por agua y jabón de nuevo, porque con la guasa del aceite todavía estamos churretosos y no es plan de ir por la calle regalimando como una bolsa de porras.

Bien pensao, podríamos montar una churrería en medio de la medina de Essaouira, con lo que les gusta el dulce a esta peña, nos forramos, tú.

Toppochurrero

lunes, 9 de agosto de 2010

me falta ilumiñación



Llegamos al riad pa dejar bartulicos, pegarnos una ducha y empezar a perdernos por las calles de la medina de Essaouira.
A los dos nanosegundos de haberse uno espachurrao en la cama para tener unos minutillos de descanso, llama a la puerta La Niña de los Dedales para cotillear nuestra chambre y nos dice que a ellos y a Campa Punk y Peternilla les han endosao lo que viene siendo un zulito.

Antes de enmerdarse en desfacimiento de mochilote, bajamos a ver al monsieur le recepcionist pa decirle, sil vous plait, si pueden cambiar de chambre que no hay fenetre. Aclaración: mademoiselle, sí tienen fenetre, lo que pasa es que no dan al exterior, dan al interior del riad, o lo que es lo mismo: la ventilación te la pintas al óleo y casi viene asegurada asfixia por concentración de dióxido de carbono al cuadrado.

Le pedimos que mañana les den un par de habitaciones mejores porque Peter Punk no lleva nada bien el dormir en un horno. Le recepcionist nos comenta que por la noche refrejca, que no se preocupe y que mañana intentará buscar une autre chambre.

Essaouira es un pueblecillo costero de la parte atlántica que rezuma buen rollo y edad media dentro de la fortificación. Fuera de la medina se ensuma más a pejcao, gaviota y salitre.

Una vez nos hemos dao un garbeing, decidimos ir a cenar a los puestecillos de pejcao al laíto del puerto. En este país el mundo iluminación se lleva francamente mal. Me estoy dejando las dioptrías para leer cualquier asomo de carta o menú al uso. Deberíamos haber traído el faro frontal para poder distinguir un pelín las viandas.
Cenamos pejcao frejco-frejco y nos ponen amanida de acompaña-meng. Estoy en plan temerario, me pongo el mundo por montera y decido comer la amanida, con todas las consecuencias. Y todo deprisa-deprisa que nos chapan el garito.

Definitiva-meng hemos de revisar el mundo horarios porque esto de llegar derrapando a toas partes, no nos va muy bien.

Nos hemos informao y parece ser que en este pueblecillo, turístico a más no poder, sí hay posibilidez de meterse un copazo entre pecho y espalda, y ahí vamos.

Llegamos al bar en cuestión y nos sentamos en la terracita; apetece la brisilla que corretea por el lugar.
El dj nos ameniza con un recull de baladas del siglo XX que nos hace vomitar primero y dormitar sobremanera después.
Aproximadamente durante la hora que esperamos a que traigan las bebidas y un poco de hielo, se nos han pasao las ganas de todo, incluso del bebercio, se comprende que han ido a buscar el hielo a Alaska y no tienen línea directa de metro para llegar hasta allí.

Cuando ya hemos dado unos cuantos cabezazos, nos traen las bebidas. Los más avezados al sector vitivinícola constatan que la producción de vino local es una puta mierda y que hay que pasarse al rollo duro.

Como ya nos ha entrao la zozobra sueñil entre espera y tortura musical, decidimos buscar la experiencia alcóholica al día siguiente y largarnos a soballa.

Me planto en el sobre con ganas de lectura y me doy cueng que tengo los ojos pegaus a la página. Ya estamos en las mismas, escasez de luz. Quiero ser el toppobiónico, no lo consigo y me encasqueto el frontal para leer dos páginas y para que se me caigan los ojos rodando de sueño. Menudo mierda de intelectual estoy hecho.

A ver cómo amanezco mañana: a mí el mundo ensalada y copichuel me han dejao la mosca cojonera detrás de la orejota y la luz cegato tipo topo.

Toppoquejicoso

armarse de paciencia


Por la mañanita recogemos bártulos. Ya empiezan las cosas a multiplicarse y a hacer más bulto de lo normal y no me caben en la mochila, cagoentó ya hombre. Refunfuño. Pego cuatro puñetazos a la susodicha, me siento encima y cabe tó.
Comparao con Potter que es el colmo del orden, todavía me doy más rabia a mí mismo. Lo mío debe ser la teoría del caos.

Nos dividimos. La Niña de los Dedales, VacacionAlf, Campanilla y Peter Punk se van a por los paquetes de accesorios que la Niña compró ayer. A mí me da la impresión que ha comprao como pa el Cutre Inglés pero como no tengo ni puta idea de comercio al detalle, mi opinión no la mento.

Potter y yo volvemos a cambiar panoja y a hacer unas compras tontas del tipo: corta-molusquitos, pinzas pa recogerse uno el pelamen porque me ha crecío el pelo, parezco un teleñeco y no veo ni guarra.
Vamos ya por el cuarto puto cortamolusquitos que compramos. Cada vez que embarcamos con el petate al hombro, lo dejamos en tierra, y cuando llegamos a destino tenemos que comprar otro. Así que tengo una colección de cortamoluscos en casa que en nada voy a abrir un uñas a mil de ésos.

Cuando el batallón de accesorios llega al hotel, recogemos todo, repetimos operación de grand taxi de la primera nuit y nos lleva a las oficinas de alquiler de run runeo.
Seguimos con el horario nuestro local puesto, está cerrao. Hay que esperar hora y mierda. Cacotas.

Nos vamos con las maletillas al hombro hasta el bar más cercano a simplemente estar e intentar no escalibarse uno más de lo que ya está.
Comemos y llega la hora de ir a hacer la gestión de los coches.

Realmente aquí la prisa mata y yo en breve voy a matar a alguno de los de la oficina porque me pongo nirvi de verlo todo al ralentí. Mira que lo teníamos práctica-meng atao por internet, pues con todo y con éso, nos hemos tirao casi dos horas más en la oficina cerrando la gestión. Y por si fuera poco, una vez nos hemos pirao del rentacar, caemos en la cueng de que le han endiñao a Peter Punk un coche con la dirección jodida. Así que toca volver a la oficina para que nos cambien el coche de nuevo. Tócate lo que no suena, y vamos a tener tiempo de tocarlo varias veces.

Peter Punk se ha empreñao con razón porque le cambian el coche, sí. Que funciona bien, sí. Pero ahora es un coche de liliputiense, no le caben las piernas y no tiene radio. Él quería seguir la lista de los 40 principales marroquíes que parece que son lo más. Lo coge igual y ponemos rumbo a Essaouira.
La mierda de la gestión del coche nos ha hecho perder como tres horas, el tiempo que tardábamos en llegar allí.

Mientras esperábamos a que le dieran el coche de repuesto a Peter Punk, han aparecido una pareja de pijos: ella anoréxica y tan morena que se le ha cuarteao la piel y él con el pelo larguito así medio ondulao, polo de color amarillo limón pa que se vea lo morenazo que está y asomando curva de la felicidez pa compensar a la otra, que se la va a llevar el viento. Y como se descuide la aplasta y la deja como un sello de colección.

La Niña de los Dedales, toda solidaria, ella, les comenta que no se dejen enchufar el coche que acabamos de cambiar, que es una basura, etc.
Los hipijos estos la miran primero contrariaos y luego con aire de condescendencia y sonrisilla que asoma por la comisura de los labios y le dan las gracias.
Al cabo de una hora de estar en ruta, nos han adelantao con un 4x4 de puta madre y nos han saludao. Cabrones.

La ruta hacia Essaouira es una auténtica caña, hemos pasado varios pueblecillos perdidos de la mano de Dios y hemos visto estampas dignas de la época medieval. Abuelillo andando al lao de un borrico que lleva al nieto, tós andrajosillos. Dan ganas de apadrinárselos y llevárselos pa casa y meterlos en la lavadora con centrifugao y todo, programa largo.

Con tanto retraso nos hemos perdido la puesta de sol de Essaouira, hemos llegao rozando el larguero, que aun da más por el saco. Como dormimos dentro de la medina, nos toca dejar el coche aparcao al ladito de una de las entradas de fuera, dónde hay un montón de pillulis que te guardan el coche, previo apoquina-meng de 10 dirhams = 1 jiro.
El mundo pilluli crea gran conmoción en el grupo y estamos un rato debatiendo de si les confiamos los carros o nos largamos a otra parte y si no encontramos sitio, nos lo aparcamos en el orto. Así que como ninguno de nosotros tenemos espacio suficiente en el mismísimo, los dejamos ande están.

Cansaos ya de tanto trajín y discutir, nos largamos pal riad.
A ver si esta vez he hecho bien la reserva. Las piernas vuelven a hacerme higo hasta llegar a la recepción.

Topponomefíodemímismo