lunes, 11 de octubre de 2010

Farrica homenaje al Sarcastrómetro






Hace ya un tiempito que Sarcastrómetro nos comentó que se casaba contra Chicarrón del Norte, así que entre unos cuantos miembros del grupeto, decidimos compincharnos con el susodicho y organizarle un secuestro sorpresa.

No iba a ser una de solteros despedidos al uso, porque a ninguno de los componentes del grupeto nos sulibeya ir con un miembro de latex a modo de diadema en la cabeza, ni agarrándolo por la calle a voz en grito.

Campanilla planteó endiñarle una txapela y diseñar unos choricillos pa colgárselos al Sarcastrómetro como si de una bufanda se tratase. A los demás nos pareció cojonudo.
Así que nos presentamos en su casa chorizos en ristre y txapela puesta. Menudo cuadro. Parecemos la ertxaina.
Al Sarcastrómetro casi le da un pasmo cuando suena el timbre, mira por la mirilla (idiotas de nosotros no hemos caido en que la usa) y claro, nos ve. Echa un gritito: ¿?¿QUE?¿?¿
Y abre la puerta a cuatro energúmenos con vino, chorizo en mano, txapela y sonrisa profiden.

SOOOORPREEEESAAAAAAAAA.

El Sarcastrómetro está con la sensibilidez a flor de piel y se nos emociona con la ristra chorizos al cuello y la txapela encasquetá en la cocorota. Le secamos las lagrimillas y como no hay tiempo que perder, descorchamos botella de vinico y unas pastitas por aquello de matar el gusanito.
Nos echamos unas risas y nos lo llevamos a cenar.
Pasamos por el fotocall: txapelas, chorizos y poses. El colmo del glamour.

El Sarcastrómetro anda un pelín acojonao por si le tenemos más sorpresas preparadas.
Tranqui colega: vamos a hacer clásico recorrido de antaño.

Durante la cena, charlamos de lo divino y lo humano. Blabla y Loyalwomeng coinciden en que últimamente el tema de los salarios es una puta mierda, cobramos ahora menos que antes. Nos autoproclamamos la Generación Cangrejo y desbrindamos por ello.

A todo esto cuando ya hemos tirminao de cenar, Deakíparallá se presenta en el restaurante. Se ha escapao de sus compromisos operísticos y se viene de parranda. Le falta tiempo para pedir la carta y ponerse al día de vino.

El hecho de tener jet lag de horario cenil entre unos y otros, nos hace meterle caña al consumo de vino que, así como quien no quiere la cosa, ya serán 4 las botellas que nos hemos pimplao (2 en casa Sarcastrómetro y 2 en el restaurante). Se nos acumulan los brindis, tú.
Chin chin por Sarcastrómetro, Chin chin por Chicarrón del Norte. Chin Chin por los chorizos y toooda una retaíla de improperios en cuanto a los chorizos y sus diferentes utilidades.

Una vez terminadas reservas de vino y usos choriciles, atacamos la ronda de carajas y postres y nos largamos a por la primera copa. Que no decaiga.

Nos vamos de visita al Glaciar y ocupamos una mesa de la terraza a esperar que caiga la tromba acuífera que nos ha prometido Tomás Molina.
Dejo a la troupe en la terraza y me largo en un tris a buscar panoja al cajero.
Cuando vuelvo, todo el mundo está servido y yo tengo una sed infame. Le pregunto a Blabla si lo que hay en un vaso ahí puesto es agua, me dice que sí y me lo tomo de un trago. Es tequila. Cabrona. Me veo inmerso en una espiral pedil de órdago.

Tras ingesta de un juanantonio (gintonic para el neófito) nos vamos al Karma, intentamos convencer al portero de que nos deje entrar por el morra-meng con el manido discurso que hemos utilizado cienes de veces: que si somos clientes habituales, que si siempre entramos por el morra-meng, etc, etc; El pavo pone cara de circunspección y nos cobra entrada sin dilación. Hemos perdido el poder de persuasión, si es que alguna vez lo habíamos tenido.

De la última vez que estuve por estos lares creo recordar que la música no era una peste bubónica como ahora. Me largo al baño y cuando vuelvo me pierdo y no encuentro al grupeto. Parece que en un abrir y cerrar de ojos se ha multiplicao el aforo por mil. Doy un par de vueltas por el sitio este y no hay manera de dar con Sarcastrómetro y secuaces. Me empiezo a cagar en el tequila, el vino y la ingesta de alcohol en general y subo arriba a que me dé el aire. Voy a tener que comprarme un GPS para orientarme.

En la entrada se me presentan tres mocetones de los Países Bajos y me preguntan qué tal el sitio. Les miento y les digo que genial. Y entran. Me parto la caja y entonces veo que sale Loyalwomeng y me dice que se larga, que está petao y que ya hablaremos. Le pregunto por el resto y me dice que no se han movido de donde estaban. Así que me recontraconfirma que llevo un pedo de colores y bajo a por el resto de la expedición juerguil. Nos largamos por patas.

Deakiparallá nos deja y el resto emprendemos caminata hacia el antro por antonomasia llamado Papillon - Sitio escoba dónde acaba petando lo mejorcito de cada casa y con nombre de puticlub ponferradino según el Sarcastrómetro.

No han abierto todavía y se nos ocurre ir a hacer tiempo al Magic. En la puerta nos avisan de que queda media hora pa cerrar. Reunión grupal: ¿qué hacemos? Hay ganas de juerga pero no hay ganas de apoquinar para que nos echen a los cinco minutiglios.

Desandamos el camino en medio de una tromba de agua legendaria y nos volvemos a aporrear la puerta del Papillon puticlub ponferradino. El tío de la puerta asoma la nariz y nos susurra que no seamos plastas, que nos esperemos media hora, que está cerrao. Le pongo cara de pena y le digo que vengo arrossegando la bufeta, que la tengo sin ni una arruga y que me va a explotar. Déjame entrar por tu madre o me lo hago en la puerta. La amenaza surge efecto. Luego me echa de una patada en las posaderas.

Hemos quedao debajo un paraguas Campanilla, el Sarcastrómetro y mendas. Rezumamos agua y alcohol a partes iguales. Nos miramos y damos una penita inconmensurable. Decidimos asaltar un par de taxis e irnos a empiltrar previo paso por la secadora.

Cuando me levanto por la mañana tengo a Manolo el del Bombo en el tarro, cosa harto desagrable. Me endiño un Alka seltzer y me guardo la cabeza en el congelador hasta más ver.

Topporesacoso

viernes, 8 de octubre de 2010

Hogar, dulce hogar


Esta pasada noche he dormido como el ano. He pegao ojo a ratos. Y claro, hoy llevo tó el día arrastrao y básicamente muerto.

Es de esos días que estás tan, tan, tan cansao que cuando llegas al portal de casa, abres y ves que te quedan cuatro pisos pa subir a pie, te pones a llorar, te sientas en el rellano y le pides al primer vecino que entra (de una media de edad de 70 tacazos) que te lleve en volandas.

Normalmente me responden con un corte de mangas o mandándome a la mierda. Es agradable en grado sumo.

Para despejar cualquier tipo de duda, aclararé que he subido a pie. Y cuando por fin he llegao a mi kely, me he cambiao pa no llenarme la ropa de lamparones y me he estocinao un rato en el sofá a fumarme un piti. Es lo que tengo, soy un tronera: fumo, bebo y salgo de juerga lo que puedo o lo que el cuerpo me aguanta. Que, dicho sea de paso, últimamente me aguanta poco y menos.
Sigo sin recoñocerme.

En cuanto al tema del vicio, me he pasao al tabaco de liar y hoy, precisamente, un amiguete que acaba de dejarlo, se ha mostrao todo curioso por saber si se fuma más, se fuma menos o qué coño se fuma y cuántos cigarros se sacan de un paquete. O sea, un tercer grado de proporciones, estadísticas, etc.

Como las mates me dan urticaria, para no quedar mal del todo, he puesto cara de poker y le he dicho que ni puta idea, pero que si realmente es un tema que le quita el sueño, me pondré a ello en cuanto inaugure la próxima ronda. Me río pa mis adentros porque no lo voy a hacer. Soy un negao en toda regla con los números y ya me veo contándome y descontándome una y otra vez y acabando sintiéndome más anormal de lo que ya me siento habitualmente.

La cosa es que estaba yo preparándome el cigarrito a lo remanso del guerrero, cuando me doy cueng de que se me ha acabao el papel, que son las ocho y pico de la tarde y que me han cerrao el estanco. Más lloros y pataleta.
Estoy por tirar la puerta que todavía no hemos colocao por la ventana.

En un arranque de MacToppogiver he cogido un folio que tenía por aquí y ni corto ni perezoso me lo he hecho a medida y me he liao el piti.
Ni que decir tiene que me ha sabido a rayos y lo he dejao ipsofácticamente, así que me he dispuesto a estocinarme de nuevo en el sofá previa preparación de peli para ver tan a gustito.

Potter se ha largao de viaje y me ha dejao la kely toa empantaná. El televisor ha sido una de las muchas cosas que hemos movido p'arriba y p'abajo, y ahora tengo la picha hecha un lío con los cables y coñectores que no sé cuál coño coñectar a dónde.
Me he quedao sin cine en mi kely. Cojonudo.

Parece ser que hay un complot orquestao para que no me quede en casa, así que voy a tener que salir. Me voy a acicalar y me voy a apuntar al planele que me ha propuesto Campanilla, por aquello de no perder pistonada. Si fenezco de cansancio, al menos será en acto de servicio. Cualquier excusa es buena.

Toppocalavera

miércoles, 6 de octubre de 2010

Trabajos caseros, S.A.



Sumando y siguiendo con el mundito del parcheo hogareño, el pasao sábado Potter se levantó con una energía inusitada y se empecinó en continuar con el cuarto de baño. Se pilla la lija y venga a quitar desperfectos de los azulejos. (Seguimos en el baño).

Yo, que últimamente estoy falaz, le digo que ahora voy, pero en realidez paso del Potter, quiero conservar mis manos unos añicos más y me dedico a la vida contemplativa un rato.

Me dejo llevar por un arranque marujil y me pongo a hacer croquetas de pollo. Tenemos un pollo a l'ast que no nos cabe en la nevera y hay que hacer sitio, así que entomo la tarea con gran afán. No me recoñozco.

En un principio, barajo bien las proporciones. He llorao a moco tendío al picar la cebolla, sensible que es uno, y me he convertido en Toppomanostijeras pa desmenuzar el pollo. Controlo la harina para que la pasta no me quede como la argamasa y empiezo a darle voltios con la leche, a ver qué tal se porta el mejunge.

Voy bastante bien. No se me ha quemao nada. Hay pollo pa parar un trolebús así que hago quintales de masa. Échale porlan. Me entran las dúbidas con el punto justo del espesor y me animo a echar leche con una alegría digna de los payasos de la tele.

Lo pongo a enfriar. Espero y de mientras, me hago el longuis por casa. Potter ya ha lijao 3/4 partes del lavabo. Se me escapa la risa cuando lo veo salir bañao en sudor, cagándose en la puta que parió a las racholas y pidiendo a gritos una ducha.

La masa está lista para construcción de croquetas y ahí voy. Se me caen las bolas al suelo cuando empiezo con la dinámica de: coge pasta, pásala por el huevo (batido, se entiende) y luego por el pan rallao. La pasta es demasiado líquida y se me resbala cosa mala.
En este momento tengo disfunción neuronal y me cago en todo. Monto las croquetas de los cojones como puedo. Me han salido unos 25 croquetones; como sigo tradición familiar con esto de los tamaños, lo mío no son croquetas, son bombas. Resumiendo: tengo croquetas para aburrir.

Por la noche, se me ocurre poner a freir unas cuantas para hacer el tastet y como soy un cocinero en prácticas, y la masa era demasiao líquida, se me han reventao un poco a media fritura. En uno de estos reventones, por un segundo que me despisto, se me ha rebelao el aceite hirviendo y me ha saltao un goterón al ojo derecho. Golazo en pleno centro de la portería ocular.

He pegau un alarido que le hubiera puesto los pelillos como escarpias a cualquiera. Me he quitao el ojo y lo he puesto debajo del chorro de agua fría. Me lo he vuelto a colocar y me he quedao así como agilipollao el resto de la velada.

A la mañanita siguiente, me levanto con el ojo hinchao que ni Rocky, vamos, y me voy por patas a urgencias oftalmológicas, que ya tienen una foto mía en recepción de socio honorífico porque este año me he personao ahí un montonazo de veces.

El doctor me dice que no ve ni rastro del aceite pero sí que ve inicio de infección conjuntivítica. Me enchufa un colirio fosforescente en los faros y luego voy regalimoso de fosforito. Me doy grima a mí mismo y al Potter, también.

Llevo toda la semana enchufándome antibiótico y viendo raro por un lado. Al menos no me han puesto el parche de antaño que era un engorro para mí y un cachondeo para el resto de los mortales.

Toppo el rigor de las desdichas

domingo, 26 de septiembre de 2010

el fantabuloso mundo de la pintura



Aprovechando un fin de semana largo como éste, nos ha dao el puntazo de empezar con la bricomanía. Potter se ha pillao un hacha del tamaño de un mamut y yo me he plantao la chapela roja que tenía para este tipo de ocasiones.

Al cabo de nada, me he tenido que quitar la chapela y Potter dejar el hacha, porque de hecho, lo que queríamos hacer era darle un repaso al baño, que estaba viejo de cojones, como la casa.

Creo que ya lo he mentao otras veces que vivo en un piso céntrico y barato, o sea guay, aunque más viejo que el ir a pie, o sea pestes.

Estábamos hasta las gónadas de los azulejos verde hospital del baño (de origen), y del color violeta oscuro para la pared del comedor (de origen de nuestra creatividad), así que nos hemos armado de paciencia y aprovechamos el viernes (y el sábado y el momingo) para empezar a guarrear por las paredes.

Uno no es consciente o no se acuerda nunca de lo que significa ponerse a pintar en casa. Se ha generao furia desatada de polvo de varios colores, priman el blanco y el verde hospital.

Con la polvareda chunga ya contaba, con lo que no contaba es con la cantidez de técnicas que se tienen que utilizar para cubrir la puta "rachola".
De buenas a primeras hay que imprimar, y no se trata de poner el azulejo en la impresora, nop. Se trata de pasarle una capa de tinte que lo que hace es darle una textura que haga factible que la pintura agarre después.

Rodillo en mano empecé a imprimar y he acabao con los carpianos agarrotaos y con rozaduras en las palmas, creo que me he pasao dándole fuerza al rodillo, cachetas que soy. Me he agarrao un colocón de narices. Donde esté la imprimación, que se quite cualquier psicotrópico al uso.

Ya he comentao otras veces que soy un personaje pegadito al suelo, eso me ha comportao bastante dificultez a la hora de llegar a las baldosas de gran altura o altura media, según quien lo mire, y he terminao eslomao, esriñonao y hecho un cuatro.
Potter se ha peleao con el comedor, y cuando he salido del baño, la pared había explotao literalmente, tiene tantas capas como una cebolla, y raspando, raspando también ha aparecido el puto color verde hospital. Está por todas partes, el joputa.

Como somos tope modernos, tenemos unas cuantas habitaciones sin puertas, así que la mierda se ha esparcido a la velocidez de la luz por toda la casa. Ahora todo tiene un halo verduzco-polvoriento.

Cuando lo he visto, me han entrao ganas de irme por patas a vivir a casa del vecino.

Potter, que se ha ensumao mis viles intenciones, me ha echao una de esas miradas, de "aquí follamos todos, o tiramos la puta al río", así que he agachao las orejotas y me he quedao, he ido en busca de la escoba y el recogedor y he empezao una batida en contra de la guarrería.
Y luego le ha tocao el turno a la fregona, que ha acabao verde como el polvillo, y cuando he tirminao, me ha hecho un corte de mangas y se me ha suicidao ahí mismo.

Ahora estamos a medio hacer, nos hemos quedao sin pintura y abrá que ir a proveerse de más cuando abran las botigas.
Por el momento, no podemos invitar a nadie a casa, le quitamos la puerta al baño, así que como alguien quiera ir, en un descuido le vemos la trompa o el arco del triunfo al convidao en cuestión.

Una vez hayamos tirminao, el baño va a quedar tan blanco que vamos a tener que entrar con gafas de sol, y yo voy a tener que ir a un hospital a que me hagan un ingerto de manos nuevas.

toppopintor que no pinto con amor

lunes, 6 de septiembre de 2010

polos opuestos


El pasado sábado me armé de valor y me fui pal gimnasio a hacer spinning.
Se nos presentó una profa, Anastacia (delirios de grandeza con los nombres la peña. ¿No se dan cuenta los progenitores que no estamos en Rusia y que no se va a convertir en una zarina o qué?) En fin, la mendas en cuestión era una caña, no sé qué desayunó, lo que sí sé, es que tenía energía positiva en cantidades industriales y que acabamos la clase con la bici echando humo.

Terminé derrengao, contento y sudao hasta las pestañas. Luego me fui a dorarme al solarium un rato, vuelta y vuelta que se dice y después, pa casa a papear.

En el camino de vuelta a mi kely, me dejé caer por el super, que hacia las tres de la tarde estaba desolao. Pena que da ya de por sí cuando un comercio está vacío; más desespero me dio cuando caí en la cueng de que el hilo musical ameniza a los empleados con Julio Iglesias cantando "un hombre solo".

Entré esperitao, cogí el helado de chocolate que buscaba, pagué y me corté las venas delante de la cajera como protesta. Luego me las estrujé un poco pa dejar mi impronta allí mismo. Dejé un merdé de los guapos y me largué.

Yo que venía de tan buen humor, vitaminao y mineralizao después de la spinning-pizpireta, qué ganas de deprimirse, la madre que los parió.

Toppodesquitao

martes, 10 de agosto de 2010

De masajes, aceites y otras potingas


La mosca que tenía ayer detrás del orejote, me ha pegau un aletazo y efectiva-meng, he tenido que correr a visitar al roca. Decido enchufarme una pastillica, o lo que es lo mismo, ensartarme un corcho en el pompis y salir a encontrarme con la peña pa dar un voltio al exterior.

Hemos planeao atisbar el horizonte desde las murallas. Subimos, hay un montón de peña encaramá a las mismas, cosa que tira por tierra cualquier coñato de planteamiento de foto paradisíaca, original y/o moloncia pa l'album.

Me asaltan ganas irrefrenables de emprenderla a empujones y tirar a todo el turisteo por el abismo pa conseguir el objetivo foto-revista. Hablo conmigo mismo y me digo que el ser irreflexivo, lo único que me va a aportar es que me emboten en una patera y me manden pa casa. Desisto.

Me dejo la cámara colgando del cuello e intento avistar algo. Vuelvo a caer en la cueng de mi estatura real y tengo que ir dando botes para ver algo entre almena y almena. La climatología tampoco es que ayude mucho, hay una niebla espesa que no deja ver más allá de las narizotas. Otra dosis de realidad para animarme, no me va nada bien.

Terminado el rulo por la parte alta, nos bajamos hacia el puerto, mi pituitaria se ha puesto en alarma y nada más llegar hacia dónde están los pescadores, me pongo verde y me dan ganas de trallar. Me echo p'atrás.
Potter me agarra del cuello y me dice que respire por la boca y que tire p'alante, que el mundillo venta de pejcao es la pera y que no me lo puedo perder, aunque luego me tengan que llevar a enchufarme suero por la vena.
Me armo de valor y lo hago, y lo flipo. Es la primera vez que veo un tiburón en el mercao pescadil y otros tantos pejcaos que no sé recoñocer.
De mientras, un pescador se le presenta a VacacionAlf, comentándole que él es pescador honrao de toda la vida, que es persona de fiar y que da la casualidez, mira tú por dónde, que le ha caido en gracia un pedruscote de ésos que se fuman y que en definitiva, discretamente, puede apartarse un poco y probar la mercancía, si le apetece. Menudo business man de la ostia. Me pregunto qué tipo de cosas pesca este tío.
VacacionAlf levanta la ceja y se va silbando por donde ha venido. En este momento nos hemos dispersao, Potter está haciendo las veces de cotilla por todos los puestecillos del puerto y Peter Punk -cámara en ristre- está haciendo malabares para poder fotografiar sin ser visto. Lo tiene complicao, el objetivo de cien metros de su cámara le delata.

Se está haciendo tarde y Campanilla, La Niña de los Dedales y yo nos largamos a un hamam; lo que viene siendo una sauna a la marroquí, en la que nos han prometido tratamiento completo de exfollación, masaje y aceite de argán.

Para los neófitos en este tema, cabe explicar que el aceite de argán sale de unos frutos que se recogen una vez los han deglutido las cabras, es decir, de caca de cabra. Se limpian y se machacan hasta extraer el aceite, que resulta que en cuanto te lo embadurnas, te conviertes en una beldad.

Me falta tiempo para ponerme una pinza en el naso para no morirme del asco e ir a ver si se obra el milagro.

Llegamos al hamam en cuestión y nos hacen despelotar, exceptuando el culotte.
Entramos en una sala en la que hace un calor que te cagas y nos tienen preparado en el suelo a modo de toalla, tres hules (un día de estos ya mentaré mi odio desmesurao al hule) y nos empiezan a echar agua caliente a discreción.

El suelo está más duro que una piedra y uno, después de estar diez minutos, ya no sabe cómo cojones ponerse. Con el agravante que con la humedad, te quedas pegau al hule, cosa que hace elevar los ascos a la última potencia.
Hemos pasado por más de un hervor ya, y las muchachas masajistas, se presentan con un guante de crin para frotarnos hasta las ideas. Parece papel de lija, joder.

Para cuando la masajista ha terminado de lijarme, se me ha caido la piel a tiras y se ha largao por patas, harta ya de patimiento gratuito.
Acto seguido, embadurna-meng de barro y más espachurra-meng. A estas alturas me han abandonao los huesos, que se han largao detrás de la piel, a buscar otros lares más cómodos tipo cojines.
Y por último, llega el coletazo final de agua a borbotones, enjabona-meng y aceite de argán.
Salimos de allí límpidos, arañaos y más arrugaos que una puta pasa.

Campanilla que está a la última en mejunges varios y es ferviente seguidora de cualquier potingue cosmético-novedoso, nos informa que cree que nos han endiñao aceite de oliva en lugar del de argán.
En mi fuero interno me alegro, al menos no oleremos a mierda de cabra cuando salgamos a la calle.
Por otro lado, la Niña de los Dedales sale con un poco de mal cuerpo.De resultas de la experiencia le han salido unas cuantas ronchas en la piel y jura que a ella no la vuelve a meter nadie en un hamam, ni jarta de vino.

Estamos pensando en volver al hotel a pasarnos por agua y jabón de nuevo, porque con la guasa del aceite todavía estamos churretosos y no es plan de ir por la calle regalimando como una bolsa de porras.

Bien pensao, podríamos montar una churrería en medio de la medina de Essaouira, con lo que les gusta el dulce a esta peña, nos forramos, tú.

Toppochurrero

lunes, 9 de agosto de 2010

me falta ilumiñación



Llegamos al riad pa dejar bartulicos, pegarnos una ducha y empezar a perdernos por las calles de la medina de Essaouira.
A los dos nanosegundos de haberse uno espachurrao en la cama para tener unos minutillos de descanso, llama a la puerta La Niña de los Dedales para cotillear nuestra chambre y nos dice que a ellos y a Campa Punk y Peternilla les han endosao lo que viene siendo un zulito.

Antes de enmerdarse en desfacimiento de mochilote, bajamos a ver al monsieur le recepcionist pa decirle, sil vous plait, si pueden cambiar de chambre que no hay fenetre. Aclaración: mademoiselle, sí tienen fenetre, lo que pasa es que no dan al exterior, dan al interior del riad, o lo que es lo mismo: la ventilación te la pintas al óleo y casi viene asegurada asfixia por concentración de dióxido de carbono al cuadrado.

Le pedimos que mañana les den un par de habitaciones mejores porque Peter Punk no lleva nada bien el dormir en un horno. Le recepcionist nos comenta que por la noche refrejca, que no se preocupe y que mañana intentará buscar une autre chambre.

Essaouira es un pueblecillo costero de la parte atlántica que rezuma buen rollo y edad media dentro de la fortificación. Fuera de la medina se ensuma más a pejcao, gaviota y salitre.

Una vez nos hemos dao un garbeing, decidimos ir a cenar a los puestecillos de pejcao al laíto del puerto. En este país el mundo iluminación se lleva francamente mal. Me estoy dejando las dioptrías para leer cualquier asomo de carta o menú al uso. Deberíamos haber traído el faro frontal para poder distinguir un pelín las viandas.
Cenamos pejcao frejco-frejco y nos ponen amanida de acompaña-meng. Estoy en plan temerario, me pongo el mundo por montera y decido comer la amanida, con todas las consecuencias. Y todo deprisa-deprisa que nos chapan el garito.

Definitiva-meng hemos de revisar el mundo horarios porque esto de llegar derrapando a toas partes, no nos va muy bien.

Nos hemos informao y parece ser que en este pueblecillo, turístico a más no poder, sí hay posibilidez de meterse un copazo entre pecho y espalda, y ahí vamos.

Llegamos al bar en cuestión y nos sentamos en la terracita; apetece la brisilla que corretea por el lugar.
El dj nos ameniza con un recull de baladas del siglo XX que nos hace vomitar primero y dormitar sobremanera después.
Aproximadamente durante la hora que esperamos a que traigan las bebidas y un poco de hielo, se nos han pasao las ganas de todo, incluso del bebercio, se comprende que han ido a buscar el hielo a Alaska y no tienen línea directa de metro para llegar hasta allí.

Cuando ya hemos dado unos cuantos cabezazos, nos traen las bebidas. Los más avezados al sector vitivinícola constatan que la producción de vino local es una puta mierda y que hay que pasarse al rollo duro.

Como ya nos ha entrao la zozobra sueñil entre espera y tortura musical, decidimos buscar la experiencia alcóholica al día siguiente y largarnos a soballa.

Me planto en el sobre con ganas de lectura y me doy cueng que tengo los ojos pegaus a la página. Ya estamos en las mismas, escasez de luz. Quiero ser el toppobiónico, no lo consigo y me encasqueto el frontal para leer dos páginas y para que se me caigan los ojos rodando de sueño. Menudo mierda de intelectual estoy hecho.

A ver cómo amanezco mañana: a mí el mundo ensalada y copichuel me han dejao la mosca cojonera detrás de la orejota y la luz cegato tipo topo.

Toppoquejicoso