viernes, 2 de octubre de 2009

El parto de la burra


Apreciados congéneres melaxuflers, por fin he podido quitar una muesca en mi expediente.
Acabo de aprobar la práctica de run run. Estoy que no quepo en mí de gozo.
Hoy he sabido lo que es la teletransportación o la levitancia o lo que coño sea, porque cuando el profe me ha dicho: Felicidades Toppo, el carnet es tuyo, me he elevao del suelo, he gravitao mucho, muchísimo y me he desplazao por Barcelona hasta llegar a mi kely, volando.
Manda cojones, me gasto una pasta para tener el puto carnet de coñducir, y ahora resulto que puedo volar, y es gratis.
Por un momento he metamorfoseao en Golum: Es míiiiiiiiiooooooooooooooooo! Mi tesoooooroooooooooo.
Se han acabado las contracciones, las caras de estreñío o los "mevoyporpatas".
Ésto se había convertío en la historia interminable y al final ha sido menos doloroso de lo que me pensaba.
Estoy contento.
Topporunrunero

jueves, 1 de octubre de 2009

verdes de envidia


y éste vendría siendo el alien que saldría por la barriga a consecuencia de la envidia.
Ojo que éste es de diseño, no se me animen que cuando son de verdez son feos de cojones.
Y duelen de la hostia.

Toppochinchachincharabiña

aclaraciones



No me gustaría que nadie cayera en el error y pensara que aquí el Toppo escribiente ha pasao un suplicio vacacional.
He visitao cosas preciosísimas,he coñocío a gente encantadora, me lo he pasao teta piruleta y guardo un recuerdo buenísimo en mi corazoncito.
Lo que sucede es que no quiero que os salga un alien gordote de envidia por la barriga, así que cuento las penurias que creo, casi cualquier mochilero pasa, y que me hace risa contar.
Al igual soy el único a quién le hace risa (desgraciao que soy).

Toppoalienao

lunes, 31 de agosto de 2009

cúmulo de despropósitos


Jorgito, que es más espabilao de lo que parece, así a simple vista, nos comenta sus planes de cruzar Flores en dos días. El pavo tiene billete de avión en la otra punta y se echa a la fuga en un tris.
Se me han encendío las pocas luces que tengo y le hemos pedido asilo viajeril. El americanito ha negociao con un taxista hacer el mismo trayecto que se realiza en cuatro días para hacerlo en dos, a nosotros nos va de coña compartir gastos y trayecto con este santo varón. Así nos evitamos trituramiento de rabadillez, moledura ósea y más patimientos propios del cargo que ostentamos.

Tras unas cuantas zambullidas submarinas y snorkeleo, ahora navegamos hacia Komodo. Visitilla obligada a los dragones. Cuando llegamos hay uno haciéndonos la ola en recepción de la isla.

Acojonantemente grandotes, y aunque parecen muy mansos, tienen una mala baba los hijosdeputa que pa qué. Mala baba en sentido literal. Como estrategia de caza, los estos vienen dotaos de una cantidez de microbio y guarrería que tumba a cualquiera y así se permiten pasear por la isla e ir mordiendo a troche y a moche, léase: caballos, búfalos o lo que se tercie. Una vez enchufá la guarrería microbia en el cuerpo de cualquier bichejo, espera una muerte lenta y segura. Así que el dragón lo que va haciendo es un "me lo combinas": hoy salgo y pego cuatro muerdos por ahí y luego me puedo estar limando las uñas hasta dentro de un mes que habrán palmao todos y los voy almacenando en la alacena. Es como hacer la compra del mes en el Carrefour pero al aire libre y sin colas en las cajas.
Esta isla es chulísima, mucho más pequeña de lo que me pensaba y con mucha más vegetación. A juzgar por los montículos, islotes y peñones que hemos ido viendo en el archipiélago, ésta es una de las que más mundo verde posee.
Toca recogimiento hacia el barco y enristrar ya hacia el puerto.

Se me olvidaba comentar que por culpa de la brisa de ayer, hoy parezco un pimiento morrón, da igual que me ponga factor de protección total; el resultado ha sido igual que si me hubiese puesto manteca de cerdo en la superficie. Tengo las piernas al rojo vivo. Cojonudo.

Ya en ruta hacia Labuanbajo (la capital) damos cuenta de que el tiempo ha cambiao sorpresivamente y nos estamos dando un baño de oleaje de puta madre. Tanta agua no me va bien, noto como encojo por momentos.

Como hemos cambiao de planes, se nos presenta un problema logístico importante. Jorgito ha quedao en Labuanbajo con el taxista a las 8 de la mañana. A nosotros no nos devuelven de Seraya Island hasta las 9 o 9 y mierda. Hay que arreglarse para dormir hoy en la capital.
El coordinador del submarinismo nos aconseja aprovechar la lancha que nos lleva a Seraya para recoger bártulos y volver a Labuanbajo. Así lo hacemos.
Esta vez la lanchilla no es tal. Es una barquichuela, con motor de lancha/zodiac, hecha de latón y con el banquillo pa sentarse más duro que una puta piedra.

Ha anochecido y no vemos ni guarra. Los dos pilotos van uno agarrao al mando del motor y el otro agarrao a dos linternas pa iluminar el sendero marítimo.
Vamos pegando unos botes que ni una cama elástica, con el agravante de que cada vez que el culo colisiona con el banco, me crujen todos los huesos. Me temo que cuando vuelva tendré que ponerme en manos del "OSTIÓPATA" de nuevo.
Tras unos cuarenta y cinco minutos de viaje, sin ver una mierda y con los huesos destrozaos y absolutamente pasaos por agua, saltamos corriendo a la arena, intentando no escuernarse otra vez con los corales, esquivando cacas de oveja, perro mordedor y algún gallo suelto.
Entro a voz en grito en la cocina de los amos a pedirles AS FAST AS POSSIBLE la BILL. PLEASE PLEASE. Por favor, le agradecería que revisitaran el signficado de raudo y veloz.
Asaltamos el bungalow, sin luz, con el faro frontal enchufao en la testa, intentado recogerlo todo a la velocidad de la luz y sin olvidarnos nada porque aquí ya nos han visto prou.
YA LO TENEMOS TODO! Hemos tardao diez minutos. No me lo puedo creer.
Corre que te corre por la playa, esquiva que te esquiva: mierda, perro, ovejas y gallo. Métete en el agua. Pásales las mochis, métete dentro la barca sin rasparse las patas (misión imposible), ya hemos pagao así que nos podemos largar a la de ya!.
Nos ponen las mochilas al lao del motor.

Se ha meganublao con lo cual ahora ya sí que no se ve un zurullito. El motor empieza a runrunear y lo ponen a todo trapo. La habilidad para coñducir el latón éste consiste en que se tiene que surfear literalmente por las crestillas de las olas, si no lo hace, pillamos unos baches de la megaostia y nos pegamos unos trompazos acojonantes en las posaderas y de retruc tó el tronco. Básicamente es lo que pasa. El coñductor se nos anima y empezamos a botar. A mí se me han posao los testículos en las meninges. De repente nos engulle una ola y nos baña a toda la tripulación, incluidas mochilas. Creo que el grito que pegamos Potter y yo todavía hace eco por esos andurriales.
Detiene motor. Movilización mochilas. Ahora irán en la parte delantera que está cubierta, a ver si hay suerte y no se mojan más. Mecagoentó tengo toda la pasta dentro. Mañana pago con un pastiche de billetes y a tomar por culo.
El linternero nos da dos cigarros pa mitigar el susto. A ellos les ha dao un ataque de risa, de la histeria, me atrevería a decir. Andan tan cagaos como nosotros.
Reiniciamos navegación, esta vez a dos por hora. Y de repente el pavo se empieza a animar otra vez. Yo he perdido cualquier punto de referencia, sola-meng veo mar por todas partes y a juzgar por los caretos de los guías, creo que ellos también.
Estoy de pegar botes hasta los mismísimos. No me aguanto ya los pedos con tanto trajín. Potter está igual que yo. Y va soltando algún alarido que otro.
Queremos llegar a Labuanbajo... con vida! por favoooooor!
Finalmente llegamos a puerto. Estamos empapaos, chafaos y acongojaos. En la negra noche, vemos las ristras de dientes blancos de los guías tós descojonaos. Estoy por volverme a repartir candela, pero me veo reflejao en el agua y doy risa. No tengo credibilidez.
Mientras andamos hacia el hotel, Potter me dice que va a regalarme un certificao de aventurero porque me he portao como un campeón.
Llegamos al hotel donde se hospeda Jorgito, y cuando nos lo encontramos nos dice que qué lástima no haber podido contactar con nosotros antes de que la liáramos; el taxista se presentará al día siguiente finalmente a las diez.
Ahora sí que me defeco en todo lo que se menea.

Toppo pasaoporagua y dolorío

domingo, 30 de agosto de 2009

cambio de tercio: Flores.


Sí, lo sé. Llevo un retraso de tres pares de pelotas. He sido consumido por un torbellino de vaguería escritora y un arrastramiento acojonante. Así que sigo el orden coñológico de los acoñtecimientos y la fecha será la que tocaría que fuera, aunque lo haya escrito para año nuevo.
Tras muchos días de dormir a medias, por el suelo o en camas que se hunden por el centro, conseguimos reposar en una bastante normal y así prepararnos para los trasbordos: Borneo-Jakarta-Bali y al día siguiente: Bali-Flores.
En Bali sola-meng pernocatmos, por tanto, no tengo experiencia a relatar.

Curioso el hecho de que aunque todas las islas forman parte del mismo país, las razas cambian de isla a isla. Tampoco es de extrañar, porque unas están a tomar por culo de las otras, y así como en Borneo tienen los ojos más rasgados tipo filipinos, en Bali son más indios y en Flores parecen maoríes. Para que os hagáis una idea Flores ya queda bastante cerca de Papúa/Nueva Guinea.

Así pues el rollito reinante en las islas se corresponde un poco con la religión. En Borneo: más rigidez, (tápate que si no pareces un putón desorejao) y en cuanto viajábamos más hacia el este, se nos presenta algo más de laxitud. Una vez plantaos en Flores, nunca mejor dicho, se respiraba un rollito así como: rasta, peace & love, man.
Aterrizaos, empanaos y achicharraos, nos asaltan los taxistas pa llevarnos a la ciudad.
Agobio, desperece, negociación y acomodamiento en taxi. El taxista namás llegar ya quiere saber cuándo nos vamos a largar y hacia dónde nos vamos a dirigir.
Empezamos a notar que hay una especie de negocio montao en esta isla que da ganas de apretar a correr.
Para moverse por la isla de punta a punta parece ser que hay sólo dos opciones:
Bus público igual a tartana, o sea: doscientas horas por carreteras chungas, esto equivale a siete días o más para llegar al otro lao muerto. No nos va bien, no tenemos tanto tiempor, ni ganas de fenecer en ruta.
Taxi privado me apunto al rollo y te tomo el pelo y por el mismo precio te hago de guía turístico: vale una pasta y lo hacen en cinco días.
Tampoco nos va bien. Hay que buscar solución y compartir taxi o robar uno.
Mierda: no sé hacer puentes. Ya sabía yo que me faltaban más clases de práctica de coñducción.

De momento estamos descansando en una terraza, esperando que venga un barquito a recogernos. Tuve la brillante idea de leer la guía y decidí buscar alojamiento en un sitio donde nadie viniera a tocar los huevos. Encontré plaza y la reservé. Un bungalow en la playa. Mola. Lo que no sabía era que la islilla en cuestión estaba doscientos cincuenta millones de años luz de la capital.

Ya he dejao claro anteriormente que soy imbécil. Lo que no había detallao, creo, es que tengo una imaginación desbordada y que mi idea, previa búsqueda de fotos del lugar por internet, era una islilla paradisíaca del Índico. Pos no. Isla lo es, pero normalilla. Tampoco para ir orgasmeándose por ahí.

Para llegar hasta allí, nos vienen a buscar en un barquito hecho de maderillas. Al llegar, hay que saltar al agua, con cuidao porque la marea está baja y uno se puede rajar los pinreles con los corales, etc. Hemos tardao hora y media a paso tortuga. Suena bucólico de la leche, en realidez no lo es. Ni práctico, tampoco. Uno tiene que saltar de la barca con las chanclas en los morros y la mochila en la espalda y si eres de naturaleza patosa, tipo yo, acabas con un coral pegao a la frente de souvenir. Soy un unicornio.
Sin embargo, una vez descuernao, el rollo de la isla mola, sólo hay seis bungalows en la playa. No hay mosquitos porque no hay agua dulce, eso significa que tenemos restricción en cuanto a horas de ducha y también en cuanto a electricidad. Para el mundo inodoro hemos de bajar a la playa y rellenar un par de cubos grandotes que tenemos a nuestra disposición en el bungalow.
Todo esto suena muy divertido en tanto y cuanto no te coja un ataque de ay,ay,ay desmesurao y necesites agua ipsofácticamente.
Menudencias aparte, los dueños del bungalow tienen por ahí un par de ciervos, sí, sí, ciervos, ovejas, un perro que es una amenaza para cualquier tobillo, pollos, gatos superplastas y no sé qué coño de animales más. Normalmente andan sueltos, lo que significa que ir descalzo por la playa es motivo de andar dando saltos pa no pisar las bolitas de las ovejas.
Hay otro pequeño detalle que no tuvimos en cuenta cuando reservamos el bungalow en la islaatomarporculo, y es que: Potter se ha venido aquí con el objetivo de hacer submarinismo y yo, me apunto a hacer snorkeling ya que el traje de buzo me hace parecer mu gordo y la máscara de oxígeno me da yuyito gordo y "miedor".
Para hacer submarinismo, las empresas están en la capital y tienen que venir a buscarnos namás amanecer para reunirnos en el puerto principal, llenar el barco y largarnos a congeniar con Nemo y colegas.
Endetotá, nos hemos apuntao y nos tenemos que levantar a las 6 de la madrugué o antes para estar listos cuando nos recoge una zodiac que nos lleva literalmente cagando ostias al puerto.
Jesús! qué velocidad! y qué de baches, la madre que lo parió! Tengo las vértebras temblandico y la rabadilla que me había descansao un par de días, en plena manifestación.

Primer día de submarinismo: mu bien. Potter ha salido del agua con la frente ensangrentá, con la emoción se ha acercao más de la cuenta a un pez y se ha acabao rozando con un coral. Yo estoy de reportero en cubierta, haciendo fotos y de tanto en tanto saltando al agua pa snorkelear. Básicamente para que no me salte la piel a tiras porque el vientecillo/brisa es matador y en vez de un roedor acabaré pareciendo una puta langosta.
Día placentero, socializamos con la peña submarinista. El más enrrollao: Jorgito, un americano de Louisiana, majete y jovenzuelo. Hay una pareja de ingleses que parece que lleven un àrbol de navidez encastao en el culo. Y una pareja de americanos que tienen una cultura limitada, digamos.
Tras día en remojo, nos devuelven hacia las 4 a la islita del bungalow. Cuando pongo pies en tierra, tengo sensación de estar todavía navegando. Que alguien le dé al stop, sino amenazo con arrojar.
Las ovejillas y sus cacas nos dan la bienvenida, también el perro, que tiene un afán de pierna y tobillo humano, pasao de vueltas.
Cena: ¡¡¡nos hemos zafao del arroz!!! No quepo en mí de gozo. Aquí se curran la comida de una forma espectacular, está tó buenísimo.
Ahora al catre, mañana toca barco otra vez pa veinte mil leguas de viaje submarino.
Total pa dos o tres días que nos hospedamos en la islilla y no vamos a estar más que pa cenar, manda huevos.

toppopringao

sábado, 29 de agosto de 2009

de aquí para allá



Amanece, día legañoso ande los haya.
Habrá que darle de comer lenguas de gato al guía porque está escasito de explicaciones.
La agenda de hoy incluye martirio de dos horillas para mi coxis. Lástima que sean musulmanes y no vendan alcohol porque ahora mismo me metía un par de lingotazos de alcohol de quemar, por eso de amortiguar y acabar perdiendo el coñocimiento.
Esta vez cruzamos un lago de proporciones inconmensurables. El paisaje transmite una paz de ésas que te hacen dar cabezaditas. Todo agua y un poco de brumilla, así que a veces al mirar al horizonte, confundes el agua con el cielo.
Menos mal que de vez en cuando nos cruzamos con algún que otro pescador con su sombrero cónico para que no se le fría la cocorota. Tienen más moral que el alcoyano (alguien me tiene que explicar qué coño ha hecho el alcoyano, por cierto).
Llegamos por fin al último pueblo del trayecto norteño, Tanjung Issui. Al bigotudo le han sellao la boca con silicona y ahora solamente emite monosílabos. Como me caliente le voy a arrear un par de sopapos que va acabar hablando como el pájaro loco.
Menos mal que hemos decidido estar aquí un día nada más porque este pueblecillo tiene encanto mínimo, comparado con el resto que hemos visto.
El bigotudo está empeñao en llevarnos a ver los cementerios de la zona y todavía me estoy preguntando el porqué.
Nos hemos hecho con una baraja de dominó y hemos encontrado la coñexión con el bigotudo. Al tío le mola jugar y nos enseña. Cuando ve que tengo potra y gano, ya no le gusta tanto. Yo me emociono y me veo en las Vegas haciendo saltar la banca. Otra cosa no, pero imaginación no me falta.
Dormimos en una casa comunal "de luxe" y al día siguiente nos metemos el palizón de volver hasta Samarinda, prácticamente todo el día viajando de vuelta. He conseguido pulverizar mi rabadilla.
Llegados a Samarinda, decidimos rescatar el resto del equipaje del hotel de la lata de sardinas e irnos a buscar otro con un pelín más de espacio vital. Lo conseguimos y nos largamos a papear algo. Coincidimos en el "prime-time" musulmán de hora de cenar y hay que entrar dándose de piños en el restaurante porque aquí la peña tiene un hambre canina. (todo el día sin comer, no te jode).
Normal que el sitio esté a reventar, la comida está buenísima aunque todavía no hemos podido descifrar cómo cojones se pronuncian las cosas.
Después de cenar y como todavía es pronto, entramos en una especie de centro comercial que tenemos enfrente y acabamos confirmando que lo hortera aquí cobra una nueva dimensión. Así que decido no hacerle la putada a nadie de llevarle un souvenir que tendrá que tirar namás salga por la puerta.

Toppoconsiderao

viernes, 28 de agosto de 2009

destroza-meng


El bus nos aparca en la estación y esta ciudad parece bastante grande y nosotros estamos bastante rotos así que Potter ni corto ni perezoso agarra a un conductor de ojek (lo que viene siendo una amoto) por el brazo y le dice: nene, venga enrróllate por dos rupias que queremos que tú y tu amigo nos depositéis en el hotel.
El careto del amotero es un poema, el compi sube la ceja, se miran y nos dicen ok.
Así que después del apaleamiento del bus, nos regalamos una azotaina de amoto.
Y encima el casco me queda como el culo. Sólo faltaba eso, si la peña ya se descojona de mí sin aderezos, namás faltaba endiñarle un casco al toppo.
Recepción de hotel: ininteligible conversación en bahasa. Estamos media hora para hacernos entender y con el cansa-meng viene de acompañante la risita histérica.

Hemos conseguido una habitación y cuando subimos y abrimos la puerta, lo flipamos: una putita latita de sardinitas. Entramos de lado. En la cama a la mínima que te giras, te comes la pared. A mí ya me da tó igual, porque en cuanto caiga en el sobre, perezco ahí mismo y ya no me muevo hasta más ver.
Tras un merecido descanso, parece que nos hemos desentumecido y quitao la lerdez de encima y nos vamos a dar una vuelta, que con la caldufa que mete, apetece.

Necesitamos otro guía porque queremos ir a petar al quinto huevo hacia el norte a la izquierda, así que nos fiamos de la biblia viajeril y nos ponemos en coñtacto con el recomendao.
Nos hacen esperar en la recepción apestosa de un hotel y a Potter le ha entrao el ataque de cortarse las melenas (pobre hijo), pide que le indiquen ánde cortarse el pelo y se larga.
Me quedo de vigía. Al cabo de unos 15 minutos aparece Potter rapao y con tó el resto de pelillo por el cuello y parte de camiseta. Un poco de repelús sí que da pero como ya he mencionao en otras ocasiones, el mundo higiene se mueve en otra dimensión por estos lares.

Potter pide dirigirse al lavabo para quitarse las pelusas y justo detrás aparece un señor bigotudo que se identifica como el que nos va a hacer las veces de guía.
Creo que estoy todavía en estado de rampa mental porque parece que este tío habla para adentro. Le comentamos lo que queremos hacer, que lo queremos pa mañana, apañamos precio y sale esperitao a por víveres.

Como estamos vapuleaos nos vamos a cenar algo pronto y al sobre, que en este caso sería un sobre de tarjeta de visita.

Al día siguiente se presenta el que habla p'adentro. Y síp, habla p'adentro. Mi agilipollamiento no era tal. El pavo es, cuanto menos, discreto.

Nos dirigimos hacia Muara Muntai éso significa que hemos de coger una cafetera de bus por un camino de cabras durante 3 horas hasta llegar al río ande pillaremos una barquichuela que nos llevará durante 2 horillas más hasta la localización requerida.
Pensar, lo que se dice pensar, uno no piensa las cosas porque si no, no las haríamos.
Como por ejemplo, pillar a este guía que cada vez está más mudo. Me voy a hacer con un sacacorchos por si tengo que intervenir.

Nos chupamos las pertinentes horas de cafetera, con avería incluida y achicharramiento en carretera. Y luego nos endosamos las otras horas en barca que es el colmo de la incomodidez.
A estas alturas del relato no sé cómo describir el estado de mi trasero. No sé si he comentao alguna vez que vengo dotao de serie con una rabadilla acabada en punta de flecha, cosa que convierte la tarea de estarse sentao durante mucho rato en un tormento.
Llegamos al fin y me alivio el pompis dando unos cuantos saltironets y estirando las piernas. Muara Muntai es guapísimo. Está construido literalmente encima del río y las calles son todas de madera. Para ser un pueblo pequeño, tienen una cantidez de mezquitas apiñadas por metro cuadrado que da hasta un poco de yuyito.
Hay que comer y el bigotudo nos lleva a un chiringuito que está a la vera del río. Comemos dentro y de hecho lo que hacemos es cocernos dentro. No hay ventilación, ni nada. Sólo chicharra.
Para tomar el café nos apetece que nos dé el aire y decidimos sentarnos en el banco que hay fuera, dando al río. Nos apoltronamos ahí con el cafetillo y la maestra de ceremonias se apresura a plantificarnos encima de los morros una lona opaca a modo de cortina, con lo cual no vemos una mierda de río, ni de nada.
Bigotudo en su aspiración verbal nos dice que es por el ramadán, que no podemos comer, ni beber, ni nada en público. Así que prefieren cubrirnos en lugar de avisarnos.
Menos mal que nos lo ha dicho a tiempo porque estábamos a punto de asesinar a la señora maestra jodeplanes.
Justo en ese preciso instante pasan por delante nuestro unos delfines de río nadando. Alucinante.
Físicamente son raros y psicológicamente yo diría que también porque mira que querer nadar en esta agüilla tan pero que tan guarrilla...
Nos entra el baile de San Vito porque no podemos esperar hasta la tarde para ir a avistarlos río arriba. Lo queremos todo y lo queremos ya. La celebración de San Vito se nos pasa rápido porque bailar con este calor es un suicidio.
Llega la hora del paseo en barca. Yo me he hecho unos cuantos "Ooms" y he hablao con mi rabadilla para que se quede en reposo y no dé por culo, nunca mejor dicho.
Para llegar a la barca, hemos de bajar por una escalerilla hecha con cuatro troncos. Bajo sin mirar, si miro me da vértigo y la cagamos.
Trayecto imponente, hemos coincidido con un martín pescador con una paleta de colores que ni el Custodio Dalmau. Y vemos delfines, por supuesto. Lástima que son de naturaleza vergonzosa y no se acercan lo suficiente para realizar un examen pormenorizao.
Empiltramiento a eso de las 11 y cuando ya estamos en plena fase REM, los megáfonos de las mezquitas de los cojones empiezan a emitir una serie de cánticos de música máquina árabe a dos millones de decibelios que levantan a un muerto.
Es el puñetero ramadán. Cuando no llaman a oración, llaman a comer. La madre que los matriculó. Una vez se han callao volvemos a planchar oreja sin dar crédito a lo que acaba de acontecer y media hora más tarde, que ya tenemos el sueño cogido de nuevo, los desalmaos de los jovenzuelos del pueblo se han facilitao cacerolas y otros instrumentos y no hacen más que ir y venir por las calles pegando alaridos y cantando la canción del Georgie Dann indonesio. Durante una hora más.
No podemos cagarnos más en todo porque ya no nos queda kaka en stock. Hay que joderse y esperar a que estos desalmados nos dejen sobar deunaputavezyahombreya!
topporebotado