martes, 2 de noviembre de 2010

noche de miedo


Resulta que "Sed de vicious" cumple años la noche del 31 de octubre, y como ya es tradición, monta fiestón en su kely.

No voy a entrar en detalles del periplo que nos recorrimos Potter y mendas para estar presentables en la celebración, la cosa va de yuyu, y yuyu tenemos que dar.
Además del peregrinaje de botigas pa pillarle un buen presente al ojomeneado, ya que barajamos varias posibilideces: mandarlo al recién estrenao prostíbulo de La Jonquera o comprarle una viagra femenina para que luego nos contara la experiencia. Fracasamos en ambos intentos y le pillamos unas bambas de éstas de diseño que pareces salido del arroyo pero en realidez te han costao un testículo y parte del otro. Lo que sería el complemento ideal de pijo disfrazao de lagarterana.

Ni que decir tiene que mi intento de dar miedo se quedó en eso, en un coñato. Al llegar a casa del anfitrión una hora antes de la convocatoria, pa ayudarle en los preparatifs, nos abre la puerta vestido como el chavalín del orfanato. Yo, que soy poruc de mena, me cago encima namás empezar, no me va muy bien.

Seguidamente, una vez limpito y aseao y maqueao de brujo moderni- el complemento de gafas de batman fashionguetil, lo mejor- ayudo a Sed de vicious en técnicas de maquillaje para que parezca un vampiro y no un moñigón-macarra. Hay que controlar dónde y cómo ponemos las sombras, que si nos despistamos, se nos lo quedan en El Cangrejo para hacer unos cuantos bolos.

De mientras que Sed de vicious se arregla, me encomienda la tarea de abrir la puerta vestido de niño del Orfanato. El tipo lo tiene todo pensao. Etiqueta de recibimiento de visitas y su traje de rompe y rasga para las fechorías noctambulosas.

Una vez dentro del saco y la bata, me transformo y el que voy a repartir canguelo soy yo.
Llaman a la puerta y los primeros incautos están al caer: miro por la mirilla, a través del saco no veo ni guarra. Consigo un resquicio de visibilidez: un grupo de demonios posesos han llamao a la puerta. Abro y grito. Me miran, se ríen y entran. Sigo sin dar susto. Tampoco me va bien.

El Padre Potter se ubica también en el recibidor, es el cura que se requiere en este tipo de eventos, repartidor de ostias a domicilio y practicante de exorcismos.
Sigo empeñándome en atemorizar al personal como buen recepcionista y no hay puta manera. Se descojonan de mí. Con el agravante de que debajo del saco llevo un pelucón de puta madre que me está cociendo el cerebro.

Llega Ojazos revestida de la novia de la muerte, ésta es la mía, le abro la puerta y la tía pega un berrido y saltironet para atrás. Mola que te cagas. Me doy por satisfecho. Sí, lo sé, pocas aspiraciones las mías.

También se ha animao a acompañarnos El Espíritu de la golosina como la viuda alegre que, me cuenta, ha encontrao unos complementos de la leche en una botiga la mar de baratish pa dar el pego a mogollón.

Tras realizar unos cuantos recibimientos, estoy del saco, de la bata y de la puerta hasta las criadillas, lo dejo en el salón y me voy a socializar con la peña.

Los anfitriones han hecho despliegue de medios con comida pa matar la gazuza y la parroquia ha ido llenando la bodega a mansalva, así que no nos falta de ná.

Nos acompañan a la fete los sospechosos habituales. Campanilla y PeterPunk, que nos vienen de Eyes wide shut y Blonde ambition, que trae reservas de sangre a discreción.
Al segundo copazo ha pasado media fiesta por las manos de BlondeAmbition y tós han quedao manchaos con su impronta.

Hemos descubierto algún que otro personajillo: Marinerito a lo Jean Paul Gaultier venido a Pulpo Paul. A la que me despisto despliega sus tentáculos y me reduce la cintura en dos centímetros por banda. Susto de pulpo, suelto la típica excusa de "se me ha acabao la birra" y me largo por patas (se me escapa la risilla por la comisura de los labios). Recupero mi cintura y sigo pululando.

Sed de vicious se ha materializao en un drácula de diseño. No le falta detalle al pavo, trae hasta su mascota, un aguilucho carroñero enganchao en el ala del sombrero. Chapeau! Es el perfecto anfitrión. Está por todo y por todos y ha llegao el momento de que pare y que se divierta y deshiniba. Endetotá: le enchufo un juanantonio cargaíto.

Acto seguido, le quito la bandeja de panellets de las manos y me doy un garbeo por la fete repartiendo pócimas en forma de panellet. Noto a la peña poco receptiva y en cuanto cambio mi discurso: pócimas en forma de pezón (había que ver la forma de los panellets) los feligreses se me animan y se me acaban la bandeja en un tris.

De golpe y porrazo se ha extendido una humareda tipo discoteque para que combine con la shiny disco ball que tiene colgada del techo, al colega que lo ha soltao se le ha ido la mano y salimos todos por patas del salón medio ahogaos.

Nos arremolinamos en la cocina y rellano de la casa, con todas las puertas abiertas pa que corra el aire.
(Tras la fiesta, nos comentan que se habían equivocao de producto y en lugar de pillar el humo discotequero casi acabamos todos emponzoñaos).

La panda allí reunida rezuma el ser delafiest y buenrollo. Aquí no se ha acollonido nadie y no se larga ni Dios. Cuando ha pasao el momento alarma, nos volvemos a concentrar en el salón y aquí pax y después glory.

A estas alturas el Padre Potter se ha engrescao a repartir el cuerpo de Cristo, ostia p'arriba, ostia p'abajo.
El club de los singles han hecho una migas de la leche y van del salón a la cocina y de la cocina al salón, prácticamente bailando la conga.

Con tanta tarea doméstica (disfrazarse, preparar papeo y recibir al personal) se me ha olvidao casi cenar y con cuatro birrillas llevo un achispamiento interestelar.

Qué descojono ver cómo varían los asistentes sin disfrazar, a la que se plantan un pelucón y pasan por las manos de Blondeambition que los maquea con sangre frejca, sacan el otro yo y se nos desmadran.

He perdido la cuenta de las birras, se me ha extraviao la que tenía por ene vez y me voy a por otra. Abro la nevera y se me cae una litrona al suelo. Desastre, esfuerzo sobrehumano para recoger el merdé que he montao.

Me camuflo por el bullicio y me siento cinco minutitos en el sofá, por aquello de que no me queden los pinreles hechos fosfatina. Cierro los ojos un nanosegundo y todo me da vueltas, así que decido tenerlos bien abiertos. Me armo de valor para ir al baño y ver si se me pasa el mareo, están los dos cerraos. Tengo de carabinas a Padre Potter y Blondeambition, no me da tiempo a esperarme y echo la pota.
Qué ataque de vergüen. Padre Potter se va a por la fregona y lo recoge en un instante. No se ha enterao nadie. Menos mal.

Padre Potter y yo metemos mano al spotify y no sé qué cojones tocamos que paramos la música. Se ha encendido una marabunta de griterío y silbidos acojonante, y los dos hacemos mutis por el foro y algún buen samaritano arregla el desaguisao. No tengo futuro como dj, ni Padre Potter tampoco. (me río pa mis adentros).

Hace ya mucho rato que Campanilla se ha hartao de llevar la máscara de Eyeswhideshut, dice que no ve un carajo y me roba las gafas. Así cualquiera.
También me las roba La novia de la muerte, La viuda alegre, Peter Punk y no sé quién coño de gente más.

Lo que sí sé es que cuando Sed de Vicious da el sarao por terminado, me largo sin peluca, sin gafas y sin guantes de rejilla que me daban ese toque entre canalla y cabaretero.

Padre Potter y mendas nos metemos en un taxi porque no nos aguantamos las llufitas. Diría que los dos nos hemos quedao algo traspuestos porque cuando hemos llegao a destino, el coñductor nos ha pegau un aullido monumental que nos ha sacao del coche.

Por último, nos toca hacer escalada para llegar al catre. No me siento las piernas.

Toppo qué bien que me lo paso

miércoles, 20 de octubre de 2010

la fama que me precede


Tengo la inmensa satisfacción de que nos venga a limpiar la guarida nuestra estimada Dietrich. Un encanto de mujer. Ordená, pulida y rápida como un puto rayo. Estoy verdaderamente encantao con ella.

Si no fuera porque el otro día, todo solícito yo, le dejo la nota de rigor que rezaba: "Muy buenas, te dejo la pasta, bla,bla,bla y firmo con postdata: ¡¡Hemos terminado el baño!!!"

No nos vemos nunca, porque a ella le gusta que no estemos dando por culo en casa, así que se viene por la mañana y aquí no encuentra ni a Blas.

Cual fue mi sorpresa, cuando al volver por la noche, recojo la nota que le había dejado y me contesta: "Gracias. Potter, ¡te ha quedado genial!"

Se me cayeron los huefs al suelo y se me quedaron los orejones gachos.
Menuda reputación de mierda que tengo. Pero si la Dietrich no me ha visto nunca en acción, igual es por eso.
Se debe notar a mil leguas que soy vago, patoso y con maña tendente a cero, pero después del patimiento pasado para dejar el baño como los putos chorritos del oro, me ha entrao pesadumbrez galopante.

Y esto me tenía que pasar a mí, que estoy al mando de la logística de la choza.

Así que he decidido que voy a dejar toda la ropa de la casa hecha un higo, zapateao mediante encima, para que le salgan agujetas de planchar. Y también voy a esconder el cubo, la fregona, el limpiacristales y lo que sea menester, y va a tener que limpiarlo todo con la lengua.
Después le dejaré una misiva que dirá: ¡Te ha quedao genial!

Cuando cayó la nota en manos del Potter, la risotada que soltó todavía me taladra las sienes.


A partir de ahora me comportaré como un pirata - rastrero, así al menos seré coherente con la fama que me precede.

Me cago en la leche. No gano pa disgustos.

Toppoinmisericorde

lunes, 11 de octubre de 2010

Farrica homenaje al Sarcastrómetro






Hace ya un tiempito que Sarcastrómetro nos comentó que se casaba contra Chicarrón del Norte, así que entre unos cuantos miembros del grupeto, decidimos compincharnos con el susodicho y organizarle un secuestro sorpresa.

No iba a ser una de solteros despedidos al uso, porque a ninguno de los componentes del grupeto nos sulibeya ir con un miembro de latex a modo de diadema en la cabeza, ni agarrándolo por la calle a voz en grito.

Campanilla planteó endiñarle una txapela y diseñar unos choricillos pa colgárselos al Sarcastrómetro como si de una bufanda se tratase. A los demás nos pareció cojonudo.
Así que nos presentamos en su casa chorizos en ristre y txapela puesta. Menudo cuadro. Parecemos la ertxaina.
Al Sarcastrómetro casi le da un pasmo cuando suena el timbre, mira por la mirilla (idiotas de nosotros no hemos caido en que la usa) y claro, nos ve. Echa un gritito: ¿?¿QUE?¿?¿
Y abre la puerta a cuatro energúmenos con vino, chorizo en mano, txapela y sonrisa profiden.

SOOOORPREEEESAAAAAAAAA.

El Sarcastrómetro está con la sensibilidez a flor de piel y se nos emociona con la ristra chorizos al cuello y la txapela encasquetá en la cocorota. Le secamos las lagrimillas y como no hay tiempo que perder, descorchamos botella de vinico y unas pastitas por aquello de matar el gusanito.
Nos echamos unas risas y nos lo llevamos a cenar.
Pasamos por el fotocall: txapelas, chorizos y poses. El colmo del glamour.

El Sarcastrómetro anda un pelín acojonao por si le tenemos más sorpresas preparadas.
Tranqui colega: vamos a hacer clásico recorrido de antaño.

Durante la cena, charlamos de lo divino y lo humano. Blabla y Loyalwomeng coinciden en que últimamente el tema de los salarios es una puta mierda, cobramos ahora menos que antes. Nos autoproclamamos la Generación Cangrejo y desbrindamos por ello.

A todo esto cuando ya hemos tirminao de cenar, Deakíparallá se presenta en el restaurante. Se ha escapao de sus compromisos operísticos y se viene de parranda. Le falta tiempo para pedir la carta y ponerse al día de vino.

El hecho de tener jet lag de horario cenil entre unos y otros, nos hace meterle caña al consumo de vino que, así como quien no quiere la cosa, ya serán 4 las botellas que nos hemos pimplao (2 en casa Sarcastrómetro y 2 en el restaurante). Se nos acumulan los brindis, tú.
Chin chin por Sarcastrómetro, Chin chin por Chicarrón del Norte. Chin Chin por los chorizos y toooda una retaíla de improperios en cuanto a los chorizos y sus diferentes utilidades.

Una vez terminadas reservas de vino y usos choriciles, atacamos la ronda de carajas y postres y nos largamos a por la primera copa. Que no decaiga.

Nos vamos de visita al Glaciar y ocupamos una mesa de la terraza a esperar que caiga la tromba acuífera que nos ha prometido Tomás Molina.
Dejo a la troupe en la terraza y me largo en un tris a buscar panoja al cajero.
Cuando vuelvo, todo el mundo está servido y yo tengo una sed infame. Le pregunto a Blabla si lo que hay en un vaso ahí puesto es agua, me dice que sí y me lo tomo de un trago. Es tequila. Cabrona. Me veo inmerso en una espiral pedil de órdago.

Tras ingesta de un juanantonio (gintonic para el neófito) nos vamos al Karma, intentamos convencer al portero de que nos deje entrar por el morra-meng con el manido discurso que hemos utilizado cienes de veces: que si somos clientes habituales, que si siempre entramos por el morra-meng, etc, etc; El pavo pone cara de circunspección y nos cobra entrada sin dilación. Hemos perdido el poder de persuasión, si es que alguna vez lo habíamos tenido.

De la última vez que estuve por estos lares creo recordar que la música no era una peste bubónica como ahora. Me largo al baño y cuando vuelvo me pierdo y no encuentro al grupeto. Parece que en un abrir y cerrar de ojos se ha multiplicao el aforo por mil. Doy un par de vueltas por el sitio este y no hay manera de dar con Sarcastrómetro y secuaces. Me empiezo a cagar en el tequila, el vino y la ingesta de alcohol en general y subo arriba a que me dé el aire. Voy a tener que comprarme un GPS para orientarme.

En la entrada se me presentan tres mocetones de los Países Bajos y me preguntan qué tal el sitio. Les miento y les digo que genial. Y entran. Me parto la caja y entonces veo que sale Loyalwomeng y me dice que se larga, que está petao y que ya hablaremos. Le pregunto por el resto y me dice que no se han movido de donde estaban. Así que me recontraconfirma que llevo un pedo de colores y bajo a por el resto de la expedición juerguil. Nos largamos por patas.

Deakiparallá nos deja y el resto emprendemos caminata hacia el antro por antonomasia llamado Papillon - Sitio escoba dónde acaba petando lo mejorcito de cada casa y con nombre de puticlub ponferradino según el Sarcastrómetro.

No han abierto todavía y se nos ocurre ir a hacer tiempo al Magic. En la puerta nos avisan de que queda media hora pa cerrar. Reunión grupal: ¿qué hacemos? Hay ganas de juerga pero no hay ganas de apoquinar para que nos echen a los cinco minutiglios.

Desandamos el camino en medio de una tromba de agua legendaria y nos volvemos a aporrear la puerta del Papillon puticlub ponferradino. El tío de la puerta asoma la nariz y nos susurra que no seamos plastas, que nos esperemos media hora, que está cerrao. Le pongo cara de pena y le digo que vengo arrossegando la bufeta, que la tengo sin ni una arruga y que me va a explotar. Déjame entrar por tu madre o me lo hago en la puerta. La amenaza surge efecto. Luego me echa de una patada en las posaderas.

Hemos quedao debajo un paraguas Campanilla, el Sarcastrómetro y mendas. Rezumamos agua y alcohol a partes iguales. Nos miramos y damos una penita inconmensurable. Decidimos asaltar un par de taxis e irnos a empiltrar previo paso por la secadora.

Cuando me levanto por la mañana tengo a Manolo el del Bombo en el tarro, cosa harto desagrable. Me endiño un Alka seltzer y me guardo la cabeza en el congelador hasta más ver.

Topporesacoso

viernes, 8 de octubre de 2010

Hogar, dulce hogar


Esta pasada noche he dormido como el ano. He pegao ojo a ratos. Y claro, hoy llevo tó el día arrastrao y básicamente muerto.

Es de esos días que estás tan, tan, tan cansao que cuando llegas al portal de casa, abres y ves que te quedan cuatro pisos pa subir a pie, te pones a llorar, te sientas en el rellano y le pides al primer vecino que entra (de una media de edad de 70 tacazos) que te lleve en volandas.

Normalmente me responden con un corte de mangas o mandándome a la mierda. Es agradable en grado sumo.

Para despejar cualquier tipo de duda, aclararé que he subido a pie. Y cuando por fin he llegao a mi kely, me he cambiao pa no llenarme la ropa de lamparones y me he estocinao un rato en el sofá a fumarme un piti. Es lo que tengo, soy un tronera: fumo, bebo y salgo de juerga lo que puedo o lo que el cuerpo me aguanta. Que, dicho sea de paso, últimamente me aguanta poco y menos.
Sigo sin recoñocerme.

En cuanto al tema del vicio, me he pasao al tabaco de liar y hoy, precisamente, un amiguete que acaba de dejarlo, se ha mostrao todo curioso por saber si se fuma más, se fuma menos o qué coño se fuma y cuántos cigarros se sacan de un paquete. O sea, un tercer grado de proporciones, estadísticas, etc.

Como las mates me dan urticaria, para no quedar mal del todo, he puesto cara de poker y le he dicho que ni puta idea, pero que si realmente es un tema que le quita el sueño, me pondré a ello en cuanto inaugure la próxima ronda. Me río pa mis adentros porque no lo voy a hacer. Soy un negao en toda regla con los números y ya me veo contándome y descontándome una y otra vez y acabando sintiéndome más anormal de lo que ya me siento habitualmente.

La cosa es que estaba yo preparándome el cigarrito a lo remanso del guerrero, cuando me doy cueng de que se me ha acabao el papel, que son las ocho y pico de la tarde y que me han cerrao el estanco. Más lloros y pataleta.
Estoy por tirar la puerta que todavía no hemos colocao por la ventana.

En un arranque de MacToppogiver he cogido un folio que tenía por aquí y ni corto ni perezoso me lo he hecho a medida y me he liao el piti.
Ni que decir tiene que me ha sabido a rayos y lo he dejao ipsofácticamente, así que me he dispuesto a estocinarme de nuevo en el sofá previa preparación de peli para ver tan a gustito.

Potter se ha largao de viaje y me ha dejao la kely toa empantaná. El televisor ha sido una de las muchas cosas que hemos movido p'arriba y p'abajo, y ahora tengo la picha hecha un lío con los cables y coñectores que no sé cuál coño coñectar a dónde.
Me he quedao sin cine en mi kely. Cojonudo.

Parece ser que hay un complot orquestao para que no me quede en casa, así que voy a tener que salir. Me voy a acicalar y me voy a apuntar al planele que me ha propuesto Campanilla, por aquello de no perder pistonada. Si fenezco de cansancio, al menos será en acto de servicio. Cualquier excusa es buena.

Toppocalavera

miércoles, 6 de octubre de 2010

Trabajos caseros, S.A.



Sumando y siguiendo con el mundito del parcheo hogareño, el pasao sábado Potter se levantó con una energía inusitada y se empecinó en continuar con el cuarto de baño. Se pilla la lija y venga a quitar desperfectos de los azulejos. (Seguimos en el baño).

Yo, que últimamente estoy falaz, le digo que ahora voy, pero en realidez paso del Potter, quiero conservar mis manos unos añicos más y me dedico a la vida contemplativa un rato.

Me dejo llevar por un arranque marujil y me pongo a hacer croquetas de pollo. Tenemos un pollo a l'ast que no nos cabe en la nevera y hay que hacer sitio, así que entomo la tarea con gran afán. No me recoñozco.

En un principio, barajo bien las proporciones. He llorao a moco tendío al picar la cebolla, sensible que es uno, y me he convertido en Toppomanostijeras pa desmenuzar el pollo. Controlo la harina para que la pasta no me quede como la argamasa y empiezo a darle voltios con la leche, a ver qué tal se porta el mejunge.

Voy bastante bien. No se me ha quemao nada. Hay pollo pa parar un trolebús así que hago quintales de masa. Échale porlan. Me entran las dúbidas con el punto justo del espesor y me animo a echar leche con una alegría digna de los payasos de la tele.

Lo pongo a enfriar. Espero y de mientras, me hago el longuis por casa. Potter ya ha lijao 3/4 partes del lavabo. Se me escapa la risa cuando lo veo salir bañao en sudor, cagándose en la puta que parió a las racholas y pidiendo a gritos una ducha.

La masa está lista para construcción de croquetas y ahí voy. Se me caen las bolas al suelo cuando empiezo con la dinámica de: coge pasta, pásala por el huevo (batido, se entiende) y luego por el pan rallao. La pasta es demasiado líquida y se me resbala cosa mala.
En este momento tengo disfunción neuronal y me cago en todo. Monto las croquetas de los cojones como puedo. Me han salido unos 25 croquetones; como sigo tradición familiar con esto de los tamaños, lo mío no son croquetas, son bombas. Resumiendo: tengo croquetas para aburrir.

Por la noche, se me ocurre poner a freir unas cuantas para hacer el tastet y como soy un cocinero en prácticas, y la masa era demasiao líquida, se me han reventao un poco a media fritura. En uno de estos reventones, por un segundo que me despisto, se me ha rebelao el aceite hirviendo y me ha saltao un goterón al ojo derecho. Golazo en pleno centro de la portería ocular.

He pegau un alarido que le hubiera puesto los pelillos como escarpias a cualquiera. Me he quitao el ojo y lo he puesto debajo del chorro de agua fría. Me lo he vuelto a colocar y me he quedao así como agilipollao el resto de la velada.

A la mañanita siguiente, me levanto con el ojo hinchao que ni Rocky, vamos, y me voy por patas a urgencias oftalmológicas, que ya tienen una foto mía en recepción de socio honorífico porque este año me he personao ahí un montonazo de veces.

El doctor me dice que no ve ni rastro del aceite pero sí que ve inicio de infección conjuntivítica. Me enchufa un colirio fosforescente en los faros y luego voy regalimoso de fosforito. Me doy grima a mí mismo y al Potter, también.

Llevo toda la semana enchufándome antibiótico y viendo raro por un lado. Al menos no me han puesto el parche de antaño que era un engorro para mí y un cachondeo para el resto de los mortales.

Toppo el rigor de las desdichas

domingo, 26 de septiembre de 2010

el fantabuloso mundo de la pintura



Aprovechando un fin de semana largo como éste, nos ha dao el puntazo de empezar con la bricomanía. Potter se ha pillao un hacha del tamaño de un mamut y yo me he plantao la chapela roja que tenía para este tipo de ocasiones.

Al cabo de nada, me he tenido que quitar la chapela y Potter dejar el hacha, porque de hecho, lo que queríamos hacer era darle un repaso al baño, que estaba viejo de cojones, como la casa.

Creo que ya lo he mentao otras veces que vivo en un piso céntrico y barato, o sea guay, aunque más viejo que el ir a pie, o sea pestes.

Estábamos hasta las gónadas de los azulejos verde hospital del baño (de origen), y del color violeta oscuro para la pared del comedor (de origen de nuestra creatividad), así que nos hemos armado de paciencia y aprovechamos el viernes (y el sábado y el momingo) para empezar a guarrear por las paredes.

Uno no es consciente o no se acuerda nunca de lo que significa ponerse a pintar en casa. Se ha generao furia desatada de polvo de varios colores, priman el blanco y el verde hospital.

Con la polvareda chunga ya contaba, con lo que no contaba es con la cantidez de técnicas que se tienen que utilizar para cubrir la puta "rachola".
De buenas a primeras hay que imprimar, y no se trata de poner el azulejo en la impresora, nop. Se trata de pasarle una capa de tinte que lo que hace es darle una textura que haga factible que la pintura agarre después.

Rodillo en mano empecé a imprimar y he acabao con los carpianos agarrotaos y con rozaduras en las palmas, creo que me he pasao dándole fuerza al rodillo, cachetas que soy. Me he agarrao un colocón de narices. Donde esté la imprimación, que se quite cualquier psicotrópico al uso.

Ya he comentao otras veces que soy un personaje pegadito al suelo, eso me ha comportao bastante dificultez a la hora de llegar a las baldosas de gran altura o altura media, según quien lo mire, y he terminao eslomao, esriñonao y hecho un cuatro.
Potter se ha peleao con el comedor, y cuando he salido del baño, la pared había explotao literalmente, tiene tantas capas como una cebolla, y raspando, raspando también ha aparecido el puto color verde hospital. Está por todas partes, el joputa.

Como somos tope modernos, tenemos unas cuantas habitaciones sin puertas, así que la mierda se ha esparcido a la velocidez de la luz por toda la casa. Ahora todo tiene un halo verduzco-polvoriento.

Cuando lo he visto, me han entrao ganas de irme por patas a vivir a casa del vecino.

Potter, que se ha ensumao mis viles intenciones, me ha echao una de esas miradas, de "aquí follamos todos, o tiramos la puta al río", así que he agachao las orejotas y me he quedao, he ido en busca de la escoba y el recogedor y he empezao una batida en contra de la guarrería.
Y luego le ha tocao el turno a la fregona, que ha acabao verde como el polvillo, y cuando he tirminao, me ha hecho un corte de mangas y se me ha suicidao ahí mismo.

Ahora estamos a medio hacer, nos hemos quedao sin pintura y abrá que ir a proveerse de más cuando abran las botigas.
Por el momento, no podemos invitar a nadie a casa, le quitamos la puerta al baño, así que como alguien quiera ir, en un descuido le vemos la trompa o el arco del triunfo al convidao en cuestión.

Una vez hayamos tirminao, el baño va a quedar tan blanco que vamos a tener que entrar con gafas de sol, y yo voy a tener que ir a un hospital a que me hagan un ingerto de manos nuevas.

toppopintor que no pinto con amor

lunes, 6 de septiembre de 2010

polos opuestos


El pasado sábado me armé de valor y me fui pal gimnasio a hacer spinning.
Se nos presentó una profa, Anastacia (delirios de grandeza con los nombres la peña. ¿No se dan cuenta los progenitores que no estamos en Rusia y que no se va a convertir en una zarina o qué?) En fin, la mendas en cuestión era una caña, no sé qué desayunó, lo que sí sé, es que tenía energía positiva en cantidades industriales y que acabamos la clase con la bici echando humo.

Terminé derrengao, contento y sudao hasta las pestañas. Luego me fui a dorarme al solarium un rato, vuelta y vuelta que se dice y después, pa casa a papear.

En el camino de vuelta a mi kely, me dejé caer por el super, que hacia las tres de la tarde estaba desolao. Pena que da ya de por sí cuando un comercio está vacío; más desespero me dio cuando caí en la cueng de que el hilo musical ameniza a los empleados con Julio Iglesias cantando "un hombre solo".

Entré esperitao, cogí el helado de chocolate que buscaba, pagué y me corté las venas delante de la cajera como protesta. Luego me las estrujé un poco pa dejar mi impronta allí mismo. Dejé un merdé de los guapos y me largué.

Yo que venía de tan buen humor, vitaminao y mineralizao después de la spinning-pizpireta, qué ganas de deprimirse, la madre que los parió.

Toppodesquitao